Esto SI que lo debes saber!: Construir historial crediticio desde cero; qué deben saber los dominicanos
Por: Esmarlin Fernández — Para una persona que nunca ha tenido una tarjeta de crédito, un préstamo o cualquier otro producto crediticio, acercarse por primera vez al sistema financiero puede generar una pregunta sencilla: ¿cómo se construye un historial de crédito cuando nunca se ha tenido uno?
La respuesta comienza por una diferencia que suele confundirse: no tener historial crediticio no significa tener un historial negativo. Una persona que nunca ha utilizado crédito no tiene los mismos antecedentes que alguien que adquirió obligaciones y dejó de pagarlas.
La información de la Superintendencia de Bancos (SB) permite distinguir entre el historial crediticio y otros indicadores utilizados para evaluar el riesgo de una persona. El historial está relacionado con la información sobre sus obligaciones y comportamiento de pago, mientras que los modelos de puntuación o score constituyen herramientas utilizadas para valorar el riesgo crediticio.
Por tanto, alguien que nunca ha tenido una tarjeta o un préstamo puede simplemente contar con poca o ninguna información sobre su comportamiento como deudor. Esto no equivale a tener deudas vencidas.
Tener una cuenta bancaria no significa automáticamente tener historial crediticio
Otra diferencia importante está entre la inclusión financiera y la construcción de historial.
Una persona puede tener una cuenta de ahorro, recibir su salario mediante transferencia, utilizar una tarjeta de débito o realizar pagos electrónicos con frecuencia. Estas actividades forman parte de su relación con el sistema financiero, pero no permiten afirmar, por sí solas, que esté construyendo un historial crediticio.
El Banco Central de la República Dominicana ha señalado que instrumentos como las cuentas de pago electrónico amplían las alternativas de acceso a servicios financieros y contribuyen a la inclusión y bancarización. Sin embargo, un medio de pago no debe confundirse automáticamente con un producto de crédito.
Para hablar propiamente de información crediticia debe existir una obligación o producto sujeto a reporte y que la entidad correspondiente suministre información sobre esa relación a los sistemas establecidos para esos fines.
¿Qué información se registra?
En República Dominicana, la Superintendencia de Bancos administra la Central de Riesgos, un repositorio de información crediticia que puede ser consultado por las entidades de intermediación financiera y por los propios titulares de los productos.
La documentación de la SB establece que el sistema recibe información proporcionada por las entidades sobre sus carteras de crédito, deudores y garantías, entre otros reportes. En el caso de créditos de consumo, tarjetas de crédito y créditos hipotecarios, la consulta puede ofrecer información detallada por operación. También contempla datos relacionados con el estado de las obligaciones y situaciones de atraso.
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La información crediticia se alimenta a partir de los reportes enviados por las entidades correspondientes y de los procedimientos establecidos para su actualización.
En el caso de la Central de Riesgos de la SB, la documentación disponible establece que la información se actualiza a partir de los reportes remitidos por las entidades de intermediación financiera dentro de los plazos establecidos. La propia Superintendencia advierte que la consulta no determina por sí sola si un crédito será aprobado: esa decisión corresponde a la entidad que evalúa la solicitud, de acuerdo con sus políticas y el análisis que realice.
Por esa razón, no es correcto establecer como regla general que un pago se reflejará inmediatamente ni que después de determinado número de meses una persona tendrá automáticamente un buen historial.
El consumidor tiene derecho a conocer su información
La información crediticia no es un registro al que el ciudadano no pueda acceder.
La legislación dominicana reconoce derechos relacionados con los datos personales y crediticios, entre ellos el acceso y la posibilidad de solicitar correcciones cuando existan datos incorrectos.
La consulta de la información propia resulta especialmente relevante cuando una persona comienza a utilizar crédito, pero también cuando ya mantiene varias obligaciones. Revisar los datos permite conocer qué aparece registrado y detectar posibles inconsistencias.
La Superintendencia de Bancos dispone además de herramientas para que los usuarios consulten información relacionada con su historial y situación dentro del sistema financiero.
Un cambio importante en 2026
El tratamiento de la información negativa también tuvo una modificación relevante este año.
En marzo de 2026, la Superintendencia de Bancos emitió la Circular SB: CSB-REG-2026000006, que establece que la información sobre créditos no pagados será visible en la Central de Riesgos por un período máximo de cuatro años a partir del vencimiento o impago de la deuda, bajo las condiciones previstas en la normativa. La disposición entró en vigor en mayo.
La medida, sin embargo, no significa que una deuda desaparezca.
La propia SB aclara que limitar la visibilidad de determinada información no constituye una extinción ni una prescripción de la deuda. Los derechos de cobro de las entidades o de terceros que hayan adquirido esas obligaciones permanecen intactos.
La nueva disposición se refiere, por tanto, a la permanencia de determinada información en la consulta crediticia y no a la desaparición de las obligaciones pendientes.
Antes de asumir la primera deuda
Para quien nunca ha tenido crédito, el objetivo no debería ser simplemente conseguir una tarjeta o un préstamo para generar un registro.
Antes de contratar un producto crediticio es necesario conocer sus condiciones: la tasa de interés, el monto de las cuotas, las fechas de corte y pago cuando se trate de una tarjeta, los cargos y comisiones, las condiciones aplicables en caso de atraso y otros costos asociados.
La Superintendencia de Bancos mantiene una herramienta pública que permite consultar las tasas y comisiones de las tarjetas de crédito disponibles en el mercado, incluyendo conceptos como intereses por financiamiento, cargos por mora, avances de efectivo, emisión, renovación y otros costos.
Esto permite comparar las condiciones antes de asumir una obligación.
En definitiva, construir un historial crediticio no consiste en pedir dinero simplemente para tener un registro. Consiste en adquirir una obligación que pueda ser manejada de acuerdo con las condiciones pactadas y cuyo comportamiento posteriormente pueda formar parte de la información crediticia.
Para quien parte desde cero, la diferencia entre una cuenta bancaria y un producto de crédito, conocer qué información puede ser reportada, saber cómo consultar los propios datos y revisar cuidadosamente las condiciones de cualquier financiamiento son elementos fundamentales.
El historial crediticio se construye a partir de las obligaciones que son reportadas y del comportamiento asociado a ellas. Lo que ocurra con el primer crédito puede convertirse, con el tiempo, en parte de la información que las entidades utilicen al evaluar futuras solicitudes.
