El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: su nombre es Santo

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LA PALABRA CADA DÍA

Nuestra Señor de la Altagracia, protectora de la República Dominicana

“María es nuestra abogada ante el Hijo”

Martes, 21 de enero del 2025

Color: BLANCO

Primera Lectura: Is 7,10-15
Lectura del Libro de Isaías

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: -«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz: -«No la pido, no quiero tentar al Señor.» Entonces dijo Dios: -«Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará una señal: Miren: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel que significa: “Dios – con – nosotros”. Comerá requesón con miel hasta que aprenda rechazar el mal y a escoger el bien.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: Lucas 1,46-55
R/. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: su nombre es Santo

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque se ha fijado en su humilde esclava. R/.
Pues mira, desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho tanto por mí: él es Santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación tras generación. R/.
Su brazo interviene con fuerza desbarata los planes de los soberbios, derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. R/.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose como lo había prometido a nuestros padres de la misericordia a favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.

Segunda Lectura: Gál 4,1-7
Lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas

Hermanos: Quiero decir: mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, pues, aunque es dueño de todo, lo tienen bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba de que ustedes son hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre.» De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios

Evangelio: Lc 1,26-38
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres». Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».

Palabra del Señor


“María es nuestra abogada ante el Hijo”
Celebramos con inmensa alegría a Nuestra Señora de la Altagracia, la protectora del pueblo dominicano. En un día feriado, toda la nación se une para honrar a la Madre de Dios, cuya intercesión ha sido faro de esperanza para tantos. Esta solemnidad nos invita a meditar sobre la profunda devoción que el pueblo dominicano tiene hacia la Virgen María, especialmente bajo esta advocación que encarna el amor y el cuidado maternal de nuestra Madre celestial.
El Profeta Isaías nos presenta la promesa de la llegada del Emmanuel, "Dios con nosotros", nacido de una virgen. María, Nuestra Señora de la Altagracia, es esa madre elegida por el Altísimo para traer al Salvador al mundo. Su sí generoso y lleno de confianza en Dios nos recuerda que, como pueblo, también estamos llamados a decir "sí" a Dios en nuestras vidas, con la misma humildad y devoción de nuestra Madre. San Bernardo de Claraval, gran devoto de María nos dice: "María es nuestra abogada ante el Hijo. Ella nos lleva en su regazo como llevó a Jesús". Ella es la intercesora y protectora de nuestra patria, siempre dispuesta a llevar nuestras necesidades ante su Hijo.
El Salmo, tomado del Magníficat, es el canto de alabanza de María, su alma glorifica al Señor y su espíritu se llena de gozo en Dios. En este día, como dominicanos, podemos unirnos a su canto de gratitud, reconociendo que, como ella, somos bendecidos por la gracia de Dios. La Virgen de la Altagracia es ese modelo de humildad y servicio que nos enseña a poner nuestras vidas al servicio de Dios y de los demás. Santa Teresa de Lisieux decía: "Lo que me sostiene ante Dios es la oración de la Virgen, su pureza me envuelve". La devoción mariana nos inspira a vivir con más fuerza la oración y el servicio a nuestros hermanos.
San Pablo hoy nos recuerda que somos hijos de Dios gracias a la obra redentora de Cristo, nacido de una mujer, María. Por el Espíritu Santo no somos esclavos, sino hijos y herederos de la promesa. Este mismo Espíritu que cubrió con su sombra a María la llenó de fortaleza para ser la Madre del Salvador y la protectora de su pueblo. Así, como hijos de Dios y protegidos por Nuestra Señora de la Altagracia, podemos confiar en que su intercesión nos acompaña en cada paso de nuestras vidas.
Hoy, más que nunca, el pueblo dominicano está llamado a profundizar su amor por María, la madre de todos. Que Nuestra Señora de la Altagracia, que ha sido protectora de nuestra nación por siglos, nos inspire a vivir con alegría, fuerza y devoción, buscando siempre la voluntad de Dios en nuestras vidas. Que su manto nos cubra y su corazón inmaculado nos guíe hacia su Hijo, el Salvador del mundo.

(Guía Mensual)

“El Señor que dirige nuestros corazones, para que amemos a Dios, nos acompañe en este día y todos los días de nuestra vida✍