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Altagracia Bautista de Suárez ( Tatá), política, abogada y fundadora de PRSC ,ministra de Trabajo durante el primer gobierno de Balaguer ,año 1966

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Altagracia Bautista de Suárez ( Tatá), política, abogada y fundadora de PRSC ,ministra de Trabajo durante el primer gobierno de Balaguer ,año 1966

Altagracia Bautista de Suárez ( Tatá), política, abogada y fundadora de PRSC ,ministra de Trabajo durante el primer gobierno de Balaguer ,año 1966 🙋‍♀️

Procedente de familias oriundas de Las Matas de Farfán, los Bautista y los D’Oleo, Doña Tatá nació el 13 de diciembre de 1920 en el Ingenio Consuelo de San Pedro de Macorís.

Fue criada junto a su hermana Dorila, por su madre Regla María D’Oleo, en una familia uniparental y en la más abyecta pobreza.

Desde niña mostró su extraordinaria inteligencia, una voluntad férrea, un firme sentido de propósito, una laboriosidad vehemente, una solidaridad sin límites y una fidelidad sin titubeos para consigo, para con sus ideas y para con las personas que merecieran esa fidelidad. Estos dones marcaron su larga vida.

Desde la adolescencia fue maestra, para ayudar a sobrevivir a su familia y para costearse sus estudios. Pese a todos los avatares de su vida pública y privada no dejó nunca de considerarse una maestra.

Ya en la universidad se destacó entre los líderes estudiantiles de finales de los 40, suscribiendo aquel manifiesto que sorprendió la vida social y política de entonces.

Recién graduada compitió en un concurso mundial de ensayo sobre derecho internacional auspiciado por las Naciones Unidas, y ganó el primer premio. Parte de ese premio consistía en una pasantía de un año trabajando en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York;paso de ensueño para una abogada recién graduada.

El pasaporte para viajar a recibir el premio le fue negado por el gobierno dominicano; evidenciando que estaba en la lista negra de entonces.

Esta frustración la marcó de por vida, hasta el punto de que en la madrugada del día de su muerte todavía balbuceaba frases del ensayo ganador: “Si en la mente de los hombres se conciben los horrores de la guerra, es en la mente de los hombres donde deben erigirse las fronteras de la paz”.

Este hecho representó un punto de inflexión en su vida, pues conoció y recibió la protección de Joaquín Balaguer, y tomó la decisión de formar familia, correspondiendo a los avances de Mario Suárez, con quien resolvió casarse en cuestión de noventa días.

Bautista de Suárez tuvo una larga carrera pública, como ministra de Educación, Industria y Comercio, Trabajo y la Superintendencia de Bancos, entre otros, durante varios de los gobiernos de Joaquin Balaguer.

Ademas, fue de los fundadores del PRSC.

Esta mujer que venía de una familia nuclear de tres mujeres, pudo en ese momento comenzar a vivir su definición de familia. Tuvo sus hijos biológicos, María Emilia, Altagracia y Mario Dimas, adoptó a Vitalia, pero más que eso; con su característica vehemencia, buscó y trajo a su núcleo a los Bautista -incluyendo a su papá, Don Roque- a los D’Oleo, a los Suárez, a los Joubert, a una lista interminable de primos, cuñados, novios, amigos de sus hijos.

Todos pasamos a ser familia. Ella se hizo Suárez, y se insertó a ese clan extendido como la que más.

En el hogar de Tatá y Mario vivieron siempre tías, hermanos, sobrinos, y mucha gente buena que ella convertía en familia y recibía de inmediato su amor, su generosidad y sus consejos; todo en grado superlativo. Vivió Tatá siempre al borde de sus medios.

Todo en la vida de Tatá adquiría dimensiones épicas. Sus viajes de Semana Santa a Samaná o las cenas de Nochebuena se convertían en montajes de gran complejidad, en los que todos los que ella había hecho familia participaban de inolvidables momentos de comunión familiar.

Mujer de religiosidad singular, era fiel devota de la Virgen de La Altagracia y de San Antonio.

Su relación espiritual era marcadamente personal e íntima; y a los santos de su devoción los trataba de tú a tú. Muchas visitas al Santuario de Higüey y mientras pudo, un peregrinaje anual a Padua, a visitar a San Antonio en su día. Para Tatá las relaciones sacramentales eran para toda la vida, y cuando alguna se debilitaba o se rompía en su familia era presa de una gran desazón.

De ideas muy conservadoras, estaba sin embargo al tanto y presta a evaluar y hasta a aceptar posiciones de mucha avanzada. Nunca aceptó la liberación femenina, pero vivió su condición de mujer con la gran independencia que dicho movimiento preconizó.

Predicaba entre las mujeres de su familia esa misma firmeza de carácter e independencia de criterio que ejerció, a la par de una maternidad dedicada y una abnegación al marido merecedor de esa fidelidad.

Soñadora de siempre, a los 58 años interrumpió su vida pública y familiar para cumplir uno de sus sueños, un título universitario de La Sorbonne.

Se marchó sola a París, a vivir como estudiante en la buhardilla de una pensión, perfeccionar su Francés y obtener su grado post doctoral en derecho comparado.

Al apartarse de la vida pública volcó sus energías y su amor en Mario, en su biblioteca y en sus nietos; tanto los biológicos como en todos esos niños que como mis nietos, desconocedores de la historia, no entendían porqué esa señora viejecita, de pelo blanco y largo, los zarandeaba en un abrazo con tanto cariño.

Casó con don Mario Suárez y tuvo 4 hijos : Altragracia, Maria Emilia, Vitalia y Mario Dhimas Suárez Bautista.

Falleció el 27 de julio del 2012, a los 91 años de edad.

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