“La grandeza del cristiano está basada en el servicio a los demás” (Mc 10, 32-45)

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LA PALABRA DIARIA

Miércoles, VIII Semana del Tiempo Ordinario

Memoria Obligatoria: San Felipe Neri, Presbítero

Color: BLANCO

26 de mayo de 2021

Primera Lectura: Ecl 36,1-2a.5-6.13-19
Lectura del libro del Eclesiástico
Sálvanos, Dios del universo, infunde tu terror a todas las naciones, para que sepan, como nosotros lo sabemos, que no hay Dios fuera de ti. Renueva los prodigios, repite los portentos. Reúne a todas las tribus de Jacob y dales su heredad como antiguamente, para que sepan que no hay Dios fuera de ti. Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien nombraste tu primogénito; ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, lugar de tu reposo. Llena a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria. Da una prueba de tus obras antiguas, cumple las profecías por el honor de tu nombre, recompensa a los que esperan en ti y deja bien a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo, y reconozcan los confines del orbe que tú eres Dios eterno.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 78,8.9.11.13
R/. Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia
No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R/.
Socórrenos, Dios, salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdónanos nuestros pecados a causa de tu nombre. R/.
Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso,
salva a los condenados a muerte. R/.
Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, contaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

Evangelio: Mc 10,32-45
Lectura del santo evangelio según san Marcos
En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino a Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados.
Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: «Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.»
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» Les preguntó: «¿Qué quieren que haga por ustedes?» Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No saben lo que piden, ¿son capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizarse con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y se bautizarán con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Ustedes, nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Palabra del Señor


“La grandeza del cristiano está basada en el servicio a los demás” (Mc 10, 32-45)

En la primera lectura el pueblo ruega a Dios por su misericordia, que les libre de males y castigue a sus enemigos, también reafirma la grandeza de Dios y repite que no hay más Dios fuera de Él.
En estos días tan turbulentos, los cristianos tenemos una serie de frentes que a diario rodean nuestras convicciones con el único propósito de socavar nuestra fe. El enemigo se vale de mil maneras para alejarnos de Dios y por eso pone piedras de tropiezo en nuestro caminar diario. Pero contamos con Dios, y recordamos que no hay otro fuera de Él.
En el Evangelio los discípulos seguían a Jesús hacia Jerusalén; iban en subida, se encontraban con problemas y dificultades, como las tenemos nosotros a diario, porque el camino no es fácil ni nuestras vidas son color de rosa, pero Jesús, al igual que con los discípulos, va delante de nosotros en la subida. Va guiándonos, protegiéndonos, consolándonos en las caídas, y dándonos fuerzas en las batallas para que lleguemos a la cima de su reino triunfantes junto con Él.
La grandeza del cristiano está basada en el servicio a los demás, en poner primero al hermano necesitado y ayudarle a vivir de manera digna. Ese vecino o esa vecina nuestra que necesita un pedazo de pan, esa hermana o hermano que necesita un consejo, ese padre o madre que en su vejez necesita cuidado y amor, a eso estamos llamados, a servirles como Cristo nos ha enseñado, siempre con amor.

(Guía Mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén”✍