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LA PALABRA CADA DÍA
Viernes. IV Semana de Cuaresma
“El Señor está cerca de los atribulados”
4 de abril del 2025
Color: MORADO
Primera Lectura: Sab 2,1a.12-22
Lectura del Libro de la Sabiduría
Se dijeron los impíos, razonando equivocadamente: «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso: se opone a nuestro modo de actuar, nos reprocha las faltas contra la ley y nos reprende contra la educación recibida; presume de conocer a Dios y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios, su sola presencia nos resulta insoportable. Lleva una vida distinta de todos los demás y va por caminos diferentes. Nos considera moneda falsa y nos esquiva como a impuros. Proclama dichoso el destino de los justos, y presume de tener por Padre a Dios. Veamos si es verdad lo que dice, comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará y lo librará de las manos de sus enemigos. Lo someteremos a ultrajes y torturas, para conocer su temple y comprobar su resistencia. Lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan, pues los ciega su maldad. Desconocen los misterios de Dios, no esperan el premio de la santidad, ni creen en la recompensa de una vida intachable.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 33,17-18.19-20,21.23
R/. El Señor está cerca de los atribulados
El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R/.
El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor. R/.
Él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.
Evangelio: Jn 7,1-2.10.25-30
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: «¿No es este el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese ustedes no lo conocen; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado». Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.
Palabra del Señor
“El Señor está cerca de los atribulados”
En esta lectura del Libro de la Sabiduría, podemos ver la reacción de alguien que no tiene ninguna esperanza, y que entiende que su vida es solo el tiempo que estará en la tierra. Por ende, todo lo que desea es buscar todo el placer posible, sin importar el daño, la maldad, ni nada de lo que esto pueda provocar.
¿Cuántas veces pasan por nuestros pensamientos ideas similares a las de esos impíos? ¿Cuántas veces rechazamos de aquellos que no piensan igual que nosotros? Quien vive sin esperanza muchas veces piensa de esa manera. Sin embargo, los que creemos en Dios, que anhelamos la vida eterna pensamos diferente. Tenemos la convicción que nuestra vida por esta tierra es solo un pequeño viaje, con relación a lo que nos espera en el Cielo. Recordemos que “El Señor está cerca de los atribulados”.
En este Evangelio, según San Juan, Jesús se mueve por Galilea, porque en Judea los judíos lo quieren matar; sin embargo, eso no impedía que continuara haciendo la voluntad de Dios, a pesar que “nadie es profeta en su tierra” (Lc 4,24). Los judíos no creían en Jesús, porque era de los suyos, sabían de dónde venía; sin embargo, el que ellos esperaban debía venir de un lugar lejano o de una forma extraordinaria; y eso es lo que muchas veces nos nubla la razón. En nuestra vida cotidiana pensamos que todo lo que viene de fuera es mejor que lo nuestro, sin embargo, eso no es así. No debemos rechazar a nadie porque es cercano, porque sabemos de dónde viene, ya que Dios no mira rostros ni condiciones para elegirnos. Si notamos, los discípulos, fueron hombres comunes y corrientes que el Señor eligió que fueran sus apóstoles, no tomó en cuenta sus condiciones, ni sus oficios, ni tampoco sus reputaciones, que en algunos casos no fueron las mejores. El Señor no eligió a David por ser el más fuerte o el más destacado, era apenas un simple pastor de ovejas; sin embargo, Dios lo elige por encima de sus hermanos. Que este año de la esperanza pongamos en manos de Dios, todas nuestras dudas y pidamos que se manifieste en nuestras vidas para que podamos verlo en todo lo que nos pasa.
(Guía Litúrgica)

