32 años de su desaparición: ¿Qué sabemos de "Narcisazo"?

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Santo Domingo. Este 26 de mayo de 2026, la República Dominicana conmemora uno de los episodios más oscuros y persistentes de su historia política contemporánea al cumplirse 32 años desde que el profesor universitario, periodista, abogado y activista cultural Narciso González Medina, conocido popularmente como "Narcisazo", fue visto por última vez.

A más de tres décadas de aquel día (25 de mayo de 1994), en que fue arrebatado de las calles de Santo Domingo, la pregunta sigue resonando en las aulas universitarias, en las redacciones periodísticas y en las cortes de derechos humanos: ¿Qué sabemos realmente hoy sobre su desaparición?

Contexto

Para comprender el caso de Narcisazo, es necesario situarse en el contexto histórico de mayo de 1994, en el que la República Dominicana atravesaba una crisis política de altísima tensión tras las elecciones presidenciales que enfrentaron al entonces presidente Joaquín Balaguer (Partido Reformista Social Cristiano) y al líder opositor José Francisco Peña Gómez (Partido Revolucionario Dominicano).

Las denuncias de un supuesto fraude electoral masivo, que más tarde obligarían a una reforma constitucional para recortar el mandato de Balaguer a dos años, dominaban el debate público.

En medio de este clima de inestabilidad, Narciso González, un crítico frontal y habitual del régimen balaguerista, pronunció un enérgico discurso el 25 de mayo de 1994 en una asamblea de profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

En su intervención, acusó directamente a Balaguer, a altos mandos militares y a funcionarios del gobierno de haber orquestado el fraude, instando a la desobediencia civil, al día siguiente de su pronunciamiento, 26 de mayo, tras salir de un cine en la avenida Independencia, fue interceptado por individuos no identificados y nunca más se volvió a saber de él.

¿Qué sabemos de Narcisazo hoy?

A 32 años del hecho, el velo del misterio ha permanecido y hasta el día de hoy, bajo el respaldo jurídico internacional, sabemos lo siguiente:

Crimen de Estado

El 27 de febrero de 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) emitió una sentencia histórica condenando al Estado dominicano por la desaparición de "Narcisazo".

El tribunal internacional determinó que el Estado fue responsable de la desaparición forzada de Narciso González, concluyendo que en el hecho participaron agentes estatales, específicamente miembros de las Fuerzas Armadas y de los organismos de inteligencia de la época (como el J-2 o la Dirección Nacional de Investigaciones, DNI).

Encubrimiento sistemático

La sentencia de la Corte IDH también confirmó que, tras la desaparición, las autoridades dominicanas desplegaron un aparato de impunidad.

Indica que las investigaciones iniciales fueron deliberadamente negligentes, orientadas a proteger a los autores materiales e intelectuales. Además, algunos testimonios alegan que durante los días posteriores a su secuestro, estuvo detenido en recintos militares.

Impunidad judicial latente

A pesar del fallo internacional de 2012, que obligaba al Estado dominicano a continuar y concluir las investigaciones para sancionar a los responsables, a tres décadas de distancia, nadie cumple condena por el crimen.

A lo largo de los años, figuras militares de alto rango de la era balaguerista fueron interrogadas y, en algunos casos, sometidas a la justicia en tribunales locales, pero los procesos se diluyeron entre tecnicismos legales, falta de voluntad política y absoluciones por supuesta falta de pruebas.

Deudas pendientes

Si bien la responsabilidad del aparato estatal balaguerista está documentada y juzgada a nivel internacional, el expediente sigue abierto por las preguntas fundamentales que el Estado no ha podido responder: ¿Dónde están sus restos? y ¿Quién dio la orden directa?

Un legado frente al silencio

A 32 años de aquel fatídico mayo de 1994, el caso de Narciso González es mucho más que un expediente judicial; es una radiografía de las transiciones democráticas incompletas en América Latina.

Para las nuevas generaciones de periodistas y ciudadanos, el nombre de Narciso González debe ser recordado no solo por la tragedia de su desaparición, sino por la firmeza de sus convicciones.

Por: Victor Puente