“Ser cristiano significa vivir contracorriente y permanecer fiel a su Palabra” (Jn 15, 26-16, 4a)

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LA PALABRA DIARIA

Lunes, VI Semana de PASCUA

Memoria obligatoria: San Juan de Ávila, Presbítero y Doctor de la Iglesia

Color: BLANCO

10 de mayo de 2021

Primera Lectura: Hc 16, 11-15
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, zarpamos de Troás rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que había acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó: —«Si están convencidos de que creo en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa.» Y nos obligó a aceptar.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b
R/. El Señor ama a su pueblo.
Canten al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. R/.
Alaben su nombre con danzas, cántenle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes. R/.
Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas, con vítores a Dios en la boca. R/.

Evangelio: Jn 15, 26-16, 4a
Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: —«Cuando venga el Defensor, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también ustedes darán testimonio, porque desde el principio están conmigo. Les he hablado de esto, para que no tambaleen. Los excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que les dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo se lo había dicho.»

Palabra del Señor


“Ser cristiano significa vivir contracorriente y permanecer fiel a su Palabra” (Jn 15, 26-16, 4a)

En las lecturas de hoy, encontramos diferentes reacciones ante la predicación de la Palabra de Dios. La primera de ellas está descrita en el evangelio y son personas que ante el testimonio de Jesús, se cierran y hasta llegan a criticar y atacar de forma agresiva a los creyentes.
Jesús advierte a sus seguidores, que ser su testigo, implica intolerancia e incomprensión y en algunos casos, persecución y muerte. Ser cristiano significa vivir contracorriente y permanecer fiel a su Palabra. Jesús nos invita a no tambalearnos cuando estemos atravesando por esas tribulaciones, Él no nos deja solos en la lucha, ha prometido enviar su Espíritu Santo para darnos la fuerza y hacernos capaces de resistir y vencer cualquier obstáculo a nuestro alrededor.
Hay también hoy discípulos que son “excomulgados”, es decir, apartados y tenidos por defender a los pequeños e indefensos de nuestra sociedad. Los ataques pueden venir, incluso, de los buenos, A esos, Jesús les dice: No teman, mi Espíritu está con ustedes.
Podríamos entonces preguntarnos: ¿He aprendido en mi vida a confiar en el Espíritu Santo? ¿Tengo miedo a dar testimonio de Jesús? ¿Cómo enfrento la burla, el rechazo, la crítica, a causa de mi fe? Jesús ha dicho: “Un siervo no es mayor que su señor. Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; Y, si me hubieran escuchado a mí, también los escucharían a ustedes.”
Pero existe una segunda forma de responder que encontramos en la primera lectura, y es la de aquellos que escuchan la Palabra de Dios, abren su corazón y aceptan el mensaje con agrado. Es que cuando permitimos que el Espíritu Santo nos unja interiormente, somos capaces, como Lidia, de recibir a Dios en nuestro interior y a aquellos a quienes Él pone en nuestro camino. Preguntémonos: ¿Estoy permitiendo que el Espíritu Santo abra mis oídos y mi corazón a su Palabra? ¿Mi encuentro personal con Cristo, se traduce en el servicio y la cogida a los hermanos?

(Guía Mensual)

“Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”✍