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Polvo del Sahara y su impacto en la salud

admin 4 min de lectura 59
Polvo del Sahara y su impacto en la salud

Santo Domingo, RD.- La presencia de polvo del Sahara en el territorio dominicano puede generar algo más que un cielo brumoso o una reducción de la visibilidad.

Estas partículas contienen material mineral que, al permanecer suspendido en el aire, puede ingresar al sistema respiratorio, ante esta amenaza, especialistas advierten que: las personas, especialmente las que tienen enfermedades pulmonares, alergias o un sistema inmunitario debilitado están expuestas a agravar sus condiciones de salud.

Desde el punto de vista neumológico, la principal preocupación es la inhalación de partículas finas capaces de alcanzar diferentes zonas de las vías respiratorias.

La exposición puede provocar irritación de la nariz, garganta y bronquios, además de síntomas como tos, carraspera, congestión nasal, sensación de falta de aire y aumento de la producción de secreciones.

Adventencia por presencia de polvo de Sahara

En tal sentido, la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax (SDNCT), que lidera la doctora Maribel Jorge, advirtió que las personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), bronquitis crónica u otras afecciones respiratorias pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas.

Aclaró que ante los episodios de mayor concentración de partículas estos pacientes, experimentarán más tos, silbidos al respirar, opresión en el pecho o dificultad respiratoria, especialmente después de permanecer durante varias horas al aire libre.

Destacó que, en general, las personas inmunocomprometidas requieren especial atención, debido a que determinadas enfermedades o tratamientos pueden disminuir la capacidad del organismo para responder adecuadamente a infecciones.

Dijo que es el caso de pacientes sometidos a tratamientos inmunosupresores, personas trasplantadas y quienes reciben determinados tratamientos contra el cáncer.

Se reitera que, el polvo del Sahara provoca directamente una infección, pero la irritación de las vías respiratorias puede complicar el estado de quienes ya presentan una condición de vulnerabilidad.

Otros pacientes que requieren atención son los niños pequeños y los adultos mayores, así como aquellos que padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias,  ya que son vulnerables a una mala calidad del aire.

Recomendaciones:

En los días en que los reportes meteorológicos indiquen concentraciones importantes de polvo sahariano, los especialistas recomiendan reducir la exposición innecesaria y prestar atención a cualquier cambio en los síntomas habituales.

Además, piden evitar actividades físicas intensas al aire libre, mantener cerradas puertas y ventanas cuando las condiciones sean desfavorables y utilizar mascarillas de buena capacidad de filtración, especialmente cuando sea necesario salir.

Las personas que utilizan medicamentos prescritos para controlar enfermedades respiratorias deben mantener su tratamiento según las indicaciones de su médico.

  1. Utilizar mascarilla de buena filtración al salir, particularmente las personas con enfermedades respiratorias o inmunocomprometidas.
  2. Mantener puertas y ventanas cerradas durante los períodos de mayor concentración de partículas.
  3. Continuar los tratamientos médicos prescritos y no suspender inhaladores u otros medicamentos sin consultar al especialista.
  4. Mantener una adecuada hidratación, especialmente durante jornadas calurosas y secas.
  5. Vigilar síntomas respiratorios como dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho, silbidos, tos persistente o aumento de las secreciones.
  6. Buscar atención médica si aparece dificultad respiratoria importante, respiración acelerada, coloración azulada de labios o rostro, confusión o un empeoramiento marcado de una enfermedad respiratoria previa.

El polvo del Sahara forma parte de los fenómenos atmosféricos habituales del Caribe y su impacto depende de la concentración de partículas y del tiempo de exposición.

Para la mayoría de las personas sanas, los efectos suelen ser leves y temporales. Sin embargo, quienes tienen enfermedades respiratorias o un sistema inmunitario comprometido deben adoptar las precauciones antes citadas.  

Gabriela Mora Encarnación