“PERMANECER EN JESÚS” (Jn 15, 1-8) La Palabra Diaria

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LA PALABRA DEL DOMINGO

V Domingo de Pascua. Ciclo B

Color: BLANCO

2 de mayo de 2021

Primera Lectura: Hc 9, 26-31
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9,26-31
En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles.
Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús.
Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.
Entre tanto, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 21,26b-27.28.30.31-32
R/. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea
Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su corazón por siempre. R/.
Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines de la tierra; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos. Ante él se postrarán las cenizas de la tumba, ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.
Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: todo lo hizo el Señor. R/.

Segunda Lectura: 1 Jn 3, 18-24
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino con obras y según la verdad.
En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios
Evangelio: Jn 15, 1-8
Lectura del santo evangelio según san Juan
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Ustedes están limpios por las palabras que les he hablado; permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pedirán lo que deseen, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante; así serán discípulos míos.»

Palabra del Señor


“PERMANECER EN JESÚS” (Jn 15, 1-8)
Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana
Nos encontramos en el V domingo de pascua y damos la bienvenida al mes hermoso de mayo, mes que inicia con la celebración de la fiesta de San José obrero, conocido este día como el día del trabajo, oramos por todos esos trabajadores que con su trabajo tesonero aportan a una patria y a una nación cada día más prospera.
Es este año dedicado a San José y a la familia, aprovechamos para recordar y orar también durante estos días de manera especial por las madres y las encomendamos a María, Madre espiritual de todos. Es interesante también enfatizar sobre el valor del mes: “La vida”, con el lema: “Me has tejido en el vientre de mi madre (Sal 139,13)”. En este momento que está tan en boga la defensa de la vida en cualquier circunstancia. Solo cuando me haga consciente de que he sido tejido en el vientre de mi madre por el Dios, artífice perfecto, dejaré de atentar contra la vida, un don sagrado.
Por su parte nos dirá el Evangelio: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.” Hoy vemos a un Jesús que se autodefine como la verdadera vid, la vid está llamada a dar frutos, es su razón de ser y de existir, al mismo tiempo define Jesús a su padre como el labrador, el labrador es aquel que cuida y vela por lo sembrado, por la cosecha, pues la vid en manos del labrador se siente protegida y cuidada.
“A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.” En esta afirmación dicha por Jesús, podemos sacar una conclusión, el sarmiento o rama que no da fruto es cortado, pues es infecundo y como infecundo no da beneficio alguno. Mientras que el sarmiento que da fruto es podado para que siga dando fruto. Esa es la vida nuestra, cuanto más nos damos y damos en mayor medida recibimos, Dios es así de delicado y justo.
“Ustedes están limpios por las palabras que les he hablado; permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí.” En esta frase podemos ver el poder que tiene la palabra de limpiar y purificar nuestra vida. Por eso la invitación de parte de Jesús es que permanezcamos en él, solo así podemos dar fruto, si no estamos unidos a él todo el avance y el progreso en la vida será un proceso superfluo y sin fundamento alguno.
La garantía de éxitos y de logros está en Jesús y así lo han entendido los santos, por eso tuvieron esperanza contra toda esperanza de vida en lugares en donde las posibilidades eran mínimas y remotas. Allí tallaron y construyeron un santuario de sanidad.
“Yo soy la vid y ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no pueden hacer nada.” Realmente lo poquito que hacemos en la vida por los demás es gracias a que tenemos a Jesús y estamos unidos a él, permanecemos en él. La permanencia en él es garantía de abundancia, sin él nada somos, nada podemos hacer. “Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.” El secreto está en permanecer en Jesús, para no estar fuera de él y no ser echado al fuego de la incredulidad y del sin sentido de la vida.
“Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pedirán lo que deseen, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante; así serán discípulos míos.”

“Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”✍