PASTOR Y OVEJAS (Jn 10, 11-18): La Palabra Del Domingo

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LA PALABRA DIARIA

IV Domingo de Pascua. Ciclo B

Color: BLANCO

25 de abril de 2021

Primera Lectura: Hc 4, 8-12
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles

En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo: «jefes del pueblo y senadores escúchenme: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogan hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre. Pues, quede bien claro a todos ustedes y a todo Israel que ha sido en nombre de Jesucristo Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante ustedes. Jesús es la piedra que desecharon ustedes, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»
Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 117,1.8-9.21-23.26.28-29
R/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular
Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. R/.
Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R/.
Bendito el que viene en nombre del Señor, les bendecimos desde la casa del Señor. Tu eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. R/.

Segunda Lectura: I Jn 3, 1-2

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan

Queridos hermanos: Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos: ahora somos hijos de Dios y aun no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es.

Palabra de Dios

Evangelio: Jn 10, 11-18

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido de mi Padre.»

Palabra del Señor


PASTOR Y OVEJAS (Jn 10, 11-18)
Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana
Nos encontramos justo en el IV domingo de pascua, conocido como el domingo del Buen Pastor y en esta ocasión estamos celebrando la 58ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Nunca como ahora es preciso orar y conquistar jóvenes que se decidan por Cristo, pues hace mucho tiempo Cristo se decidió por ellos. Nos unimos a la fiesta de la parroquia el Buen Pastor de Azua, y oramos por nuestros pastores, Mons. Tomás Alejo Obispo titular y Mons. José Grullón Obispo emérito.
Hoy la Iglesia nos regala una joya de Evangelio, se nos presenta lo siguiente: En aquel tiempo dijo Jesús: “Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.”
Hemos escuchado de labios del mismo Jesús presentarse como el Buen Pastor. Dentro de las características de este Buen Pastor podemos ver algunas, él da la vida por sus ovejas, las acompaña siempre y no las abandona cuando ve venir el peligro.
En cambio, el que no es pastor presenta otros detalles que se distancian mucho del oficio tan digno de ser pastor: es considerado un asalariado, no se identifica ni ama lo que hace, no le interesa reunir ni mantener seguras las ovejas, pues no les importan las ovejas. Es el típico desatento y distraído, que no se deja apasionar por lo que en la vida vale realmente la alegría y es merecedor de llevar en bandeja de plata.
“Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.”
Nos sigue diciendo con mucha propiedad y convencimiento: “Conozco las mías y las mías me conocen.” Es aquí la importancia de conocer, pues solo se ama lo que se conoce a profundidad y en esa misma dimensión se valora. Es todo un proceso, llamar, conocer y amar.
“Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.” En esta frase nos damos cuenta de que la visión de ese Buen Pastor es abarcadora e inclusiva, sin ninguna pretensión de rechazo o exclusión.
“Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido de mi Padre.” cierra Jesús Buen Pastor este Evangelio con unas palabras conmovedoras y profundas al decirnos a viva voz: “yo entrego mi vida para poder recuperarla.” Nos pudiera parecer esta frase muy popular, o entenderla como un simple juego de palabras, pero precisamente allí está el secreto del cristianismo aprender a entregar para resucitar.
Incluso muchos cercanos a Jesús no entendieron que para él vivir tuvo que morir. Ese es el Buen Pastor aquel que muere cada día, para que tu y yo aprendamos a vivir. Es tiempo de pertenecer a ese rebaño, pues no hay mañana ni segunda oportunidad, el tiempo es hoy y ahora, para que seamos contados entre aquellos que estaremos a la derecha de Dios, porque él antes nos ha dicho vengan benditos de mi padre a ocupar el lugar preparado para ustedes desde la fundación del mundo.

“Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”✍