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“Para que sean plenamente felices” (Jn 15, 9-17)

LA PALABRA DIARIA

Viernes, VI Semana de PASCUA

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Fiesta: San Matías, Apóstol

Color: ROJO

14 de mayo de 2021

Primera Lectura: Hc 1,15-17.20-26
Lectura de los Hechos de los Apóstoles

Uno de esos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos -los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas- y dijo: «Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. Él era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: Que su casa quede desierta y nadie la habite. Y más adelante: Que otro ocupe su cargo. Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección». Se propusieron dos: José, llamado Barsabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. Y oraron así: «Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía». Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 112,1-2.3-4.5-6.7-8
R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo
Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R/.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R/.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R/.
Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R/.

Evangelio: Jn 15,9-17
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Palabra del Señor


“Para que sean plenamente felices” (Jn 15, 9-17)

Hoy celebramos la Fiesta de San Matías, Apóstol, uno de los setenta discípulos del Señor, fue admitido en el grupo de los doce para ocupar el sitio de Judas Iscariote.
Llama la atención que aun cuando estaban reunidos un buen número de hermanos, no deciden hacer una votación, sino pedir al Señor asistencia para elegir. ¡Qué bueno es poder poner en manos del Señor las opciones que nos va presentando la vida y poder pedir su asistencia, su luz, su verdad en las decisiones importantes que debemos tomar! Y qué gran diferencia se siente cuando tomamos una decisión solo basada en nuestras ideas y razonamientos si la comparamos cuando contamos con el Espíritu Santo que nos ilumina. Cuánta paz se siente al seguir sus indicaciones aun cuando no sea lo más fácil o lo que hubiéramos querido hacer.
En el salmo, nos encontramos con una petición al Señor. El salmista suplica que el Señor lo salve pues se siente rodeado de mentirosos y personas desleales. Eso nos puede pasar a nosotros también, pero el Señor nos responde igual que al salmista: “Daré la salvación a quién la ansía”.
Finalmente, en el Evangelio el Señor nos da la clave de la felicidad: permanecer en su amor, cumpliendo sus mandamientos. Lo dice explícitamente: para que sean plenamente felices.
Más adelante dice: mi mandamiento es que se amen como yo los he amado. Definitivamente no nos está pidiendo algo fácil, ya sabemos que Él nos amó hasta el extremo, hasta dar su vida por nosotros. Sin embargo, Él mismo nos dejó las herramientas, nos da su Espíritu Santo para que podamos quitar de nuestros corazones el egoísmo, para que tengamos nuevas fuerzas, alegría y gozo a pesar de las situaciones difíciles.
Hermanos, pidamos al Señor que grabe su mandamiento en nuestras mentes y nuestros corazones, que nos dé la valentía y la fuerza para cumplirlo y que al final de cada día y al final de nuestras vidas podamos entregarle los frutos que hemos cosechado para Él.

(Guía Mensual)

“Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”✍

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