Ni la fama, ni el dinero inmunizan frente al sufrimiento mental: septiembre llama a hablar sobre el suicidio
Santo Domingo.- Éxito, reconocimiento internacional, dinero, premios y millones de admiradores no necesariamente permiten conocer lo que ocurre en la vida privada de una persona. Detrás de una sonrisa, una presentación ante miles de espectadores o una carrera admirada mundialmente pueden existir problemas emocionales y luchas que pasan inadvertidas incluso para las personas más cercanas.
Septiembre concentra las campañas de concienciación sobre la prevención del suicidio y tiene como fecha central el 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, establecido en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para 2026, la campaña internacional mantiene el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, acompañado del llamado a “iniciar la conversación”, con el propósito de combatir los estigmas y favorecer que las personas puedan hablar y buscar ayuda. La OMS estima que más de 720,000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo y advierte que sus causas son multifactoriales, con elementos sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales.
A lo largo de la historia, distintas figuras que parecían haber alcanzado la cima de sus respectivas profesiones murieron por suicidio. Algunos habían enfrentado depresión u otros problemas de salud, mientras que en otros casos existían situaciones personales complejas. Sus historias muestran por qué no es posible determinar el estado emocional de alguien únicamente por su apariencia, fama o éxito.
Stefan Zweig: el escritor marcado por el exilio

El escritor, novelista, ensayista y biógrafo austríaco Stefan Zweig, uno de los autores más reconocidos de su época, murió por suicidio junto a su esposa, Lotte, en Brasil, en 1942.
Zweig había abandonado Europa ante el avance del nazismo y terminó estableciéndose en Brasil. Fuentes históricas señalan que se encontraba profundamente afectado por el destino de Europa, la guerra y sus años de exilio. Estudios sobre su vida también han documentado episodios de depresión y ansiedad durante sus últimos años.
Ernest Hemingway: un Nobel detrás de una profunda crisis

Ernest Hemingway, escritor estadounidense y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1954, construyó una de las carreras literarias más influyentes del siglo XX. Sin embargo, durante sus últimos años enfrentó graves problemas de salud física y mental.
Hemingway sufrió episodios depresivos y recibió tratamiento psiquiátrico antes de morir por suicidio en 1961, a los 61 años.
Su historia representa uno de los ejemplos más conocidos de cómo el reconocimiento profesional no necesariamente protege frente a una crisis de salud mental.
Marilyn Monroe: detrás de uno de los rostros más famosos de Hollywood

Actriz, modelo y símbolo de Hollywood, Marilyn Monroe se convirtió en una de las mujeres más reconocidas de su generación. Su imagen pública estaba vinculada al glamour, la belleza y el éxito cinematográfico, pero su vida privada fue mucho más compleja.
Monroe atravesó problemas emocionales y recibió atención psiquiátrica. Fue encontrada muerta en su residencia en 1962, a los 36 años. Las autoridades determinaron oficialmente su muerte como “probable suicidio”, por lo que este matiz resulta importante al abordar su caso.
Su historia también evidencia la distancia que puede existir entre la imagen proyectada públicamente y las dificultades experimentadas en privado.
Luis Ocaña: campeón del Tour cuya muerte fue cuestionada por su familia

El español Luis Ocaña fue uno de los grandes nombres del ciclismo de su generación y alcanzó su mayor éxito al conquistar el Tour de Francia de 1973.
Murió en 1994, a los 48 años. Las autoridades francesas consideraron su muerte un suicidio y señalaron que la autopsia aportaba elementos que respaldaban esa conclusión. En los meses previos había sufrido problemas de salud y atravesaba dificultades personales.
Kurt Cobain: éxito mundial a una edad temprana

Kurt Cobain, cantante, compositor y líder de la banda estadounidense Nirvana, se convirtió en uno de los principales referentes del movimiento grunge y alcanzó fama mundial durante los primeros años de la década de 1990.
Detrás de ese éxito, el músico atravesó problemas relacionados con su salud, consumo de sustancias y dificultades emocionales.
Cobain murió por suicidio en 1994, cuando tenía 27 años. Su muerte conmocionó a una generación que lo había convertido en una de las figuras musicales más representativas de la época.
Alexander McQueen: éxito en las pasarelas y depresión

El diseñador británico Alexander McQueen alcanzó reconocimiento internacional y recibió en varias ocasiones el premio al Diseñador Británico del Año.
Sin embargo, McQueen había enfrentado depresión y se encontraba profundamente afectado por la muerte de su madre. Murió por suicidio en 2010, a los 40 años. Durante la investigación posterior a su fallecimiento se documentaron sus problemas de salud mental.
Su caso volvió a poner sobre la mesa una realidad que puede pasar inadvertida: alcanzar el máximo reconocimiento dentro de una profesión no elimina las vulnerabilidades relacionadas con la salud mental.
Robin Williams: hacer reír mientras enfrentaba una enfermedad

Durante décadas, Robin Williams hizo reír a millones de personas a través del cine y la comedia. El actor, ganador del Óscar, murió por suicidio en 2014, a los 63 años.
Después de su muerte se conoció que padecía demencia con cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa que puede provocar alteraciones cognitivas, del comportamiento y del estado de ánimo. Su viuda relató posteriormente la lucha que Williams había experimentado antes de conocer el diagnóstico definitivo.
Su historia se convirtió en un ejemplo especialmente contundente de por qué la apariencia exterior de una persona no permite saber necesariamente lo que está atravesando.
Chris Cornell: una voz reconocida mundialmente

Chris Cornell, cantante y compositor estadounidense conocido principalmente por liderar Soundgarden y formar parte de Audioslave, fue una de las voces más reconocidas del rock de su generación.
Cornell había hablado públicamente sobre problemas relacionados con la depresión y las adicciones a lo largo de su vida. Murió por suicidio en 2017, a los 52 años, según determinó el informe médico forense.
Avicii: éxito mundial y una vida sometida a presión

El DJ y productor sueco Tim Bergling, conocido mundialmente como Avicii, alcanzó fama internacional siendo muy joven y se convirtió en una de las figuras más importantes de la música electrónica.
Detrás de las presentaciones multitudinarias y el éxito de canciones como Wake Me Up, existían dificultades que no necesariamente podían apreciarse desde el escenario.
Avicii murió en 2018, a los 28 años. Tras su fallecimiento, su familia explicó que era una persona sensible y perfeccionista que había trabajado y viajado a un ritmo que le generó un estrés extremo. También señalaron que había luchado con interrogantes sobre la vida, la felicidad y su propio bienestar.
Cheslie Kryst: una sonrisa que ocultaba una lucha privada

Abogada, modelo, presentadora de televisión y ganadora de Miss USA 2019, Cheslie Kryst proyectaba públicamente una imagen de éxito. Murió por suicidio en 2022, a los 30 años.
Después de su muerte, su madre, April Simpkins, reveló que Kryst enfrentaba lo que describió como una “depresión de alto funcionamiento”, que había mantenido oculta incluso de personas muy cercanas hasta poco antes de morir.
El término “depresión de alto funcionamiento” no constituye por sí mismo un diagnóstico clínico oficial, pero suele emplearse para describir situaciones en las que una persona continúa trabajando, estudiando o cumpliendo con sus responsabilidades mientras experimenta síntomas depresivos.
La historia de Kryst refleja precisamente uno de los mensajes que adquieren relevancia durante el mes dedicado a la prevención: una persona puede sonreír, trabajar, recibir reconocimientos y aparentar estar bien mientras atraviesa una situación emocional difícil.
Una problemática que va más allá de la depresión
Aunque varios de estos personajes enfrentaron depresión u otras dificultades de salud mental, no todos los suicidios pueden atribuirse a la depresión ni existe una única causa que explique una muerte por suicidio.
La OMS advierte que se trata de un fenómeno complejo en el que pueden intervenir factores psicológicos, sociales, culturales, biológicos y ambientales. Por eso, conocer que alguien tenía depresión, una enfermedad, problemas familiares o dificultades profesionales no permite afirmar automáticamente que esa circunstancia fue la causa de su muerte.
Las historias de Zweig, Hemingway, Monroe, Ocaña, Cobain, McQueen, Williams, Cornell, Avicii y Kryst pertenecen a épocas y circunstancias completamente diferentes. Sin embargo, tienen un elemento que invita a reflexionar durante septiembre: la fama, el éxito profesional y los recursos económicos no hacen a una persona inmune al sufrimiento emocional ni a los problemas de salud mental.
El llamado de la OMS para el Día Mundial para la Prevención del Suicidio de este 2026 es precisamente cambiar la manera en que se habla del tema, reducir el estigma y favorecer conversaciones que permitan a las personas expresar lo que están atravesando y buscar ayuda.
Yasmín Lazala
