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Martes, II Semana de PASCUA
Color: BLANCO
13 de abril de 2021
Primera Lectura: Hc 4,32-37
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo; lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía.
Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Todos eran muy bien vistos. Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.
José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa consolado, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 92,1ab.1c-2.5
R/. El Señor reina, vestido de majestad
El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.
Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno. R/.
Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término. R/.
Evangelio: Jn 3, 5a.7b-15
Lectura del santo evangelio según san Juan
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Tienen que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu». Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede suceder eso?».
Le contestó Jesús: «Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto. Si no creen cuando les hablo de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor
“Nací de nuevo” (Jn 3, 5a.7b-15) Los Hechos de los apóstoles nos muestran lo que hacían los discípulos para mostrar el testimonio de su Señor Jesucristo, esto lo hacían por medio de acciones bondadosas. ... La enseñanza es que, para mostrar que tenemos a Jesús en nuestra vida, hay que comportarnos como Él, haciendo buenas obras en todo nuestro ministerio. El autor insiste en la comunión de bienes y luego (Hch 5,12-16) en los prodigios de los Apóstoles.
” No puede dudarse que los pobres consiguen con más facilidad que los ricos el don de la humildad, ya que los pobres, en su indigencia, se familiarizan fácilmente con la mansedumbre y, en cambio, los ricos se habitúan fácilmente a la soberbia. Sin embargo, no faltan tampoco ricos adornados de esta humildad y que de tal modo usan de sus riquezas que no se ensoberbecen con ellas, sino que se sirven más bien de ellas para obras de caridad. (…) El don de esta pobreza se da, pues, en toda clase de hombres y en todas las condiciones en las que el hombre puede vivir. Después del Señor, los Apóstoles fueron los primeros que nos dieron ejemplo de esta magnánima pobreza. (cfr Hch 5,1-11).
Muchos de los primeros hijos de la Iglesia, al convertirse a la fe dejaron sus bienes y posesiones y, abrazando la pobreza, se enriquecieron con bienes eternos y encontraban su alegría en seguir las enseñanzas de los Apóstoles, no poseyendo nada en este mundo y teniéndolo todo en Cristo” (S. León Magno, Sermones 95,2).
El evangelio de hoy nos trae la conversación de Jesús con Nicodemo. Nicodemo había oído hablar de las cosas que Jesús hacía, se había quedado impresionado y quería hablar con Jesús para poder entender mejor. En la conversación, Jesús le dice a Nicodemo que la única manera que tiene de entender las cosas de Dios es ¡nacer de nuevo!
Se requiere cierta valentía para aceptar no solamente aquello que concuerda con nuestras ideas, dejarnos sorprender por los hechos y no tener miedo a decir: "¡Nací de nuevo!"
Nicodemo, hombre culto y magistrado judío, ¿comprendió lo que Jesús le dijo? Nicodemo sabía por las escrituras que Moisés levantó una serpiente para librar a su pueblo del veneno de las serpientes, pero no llegaba a comprender que Cristo también sería levantado para librar, no ya a un pueblo concreto con un número determinado de personas, sino que libraría a todos los hombres de las picaduras del pecado. ¿Qué pensó Nicodemo cuando años después vio a Cristo en la cruz? Tal vez lo comprendería con el corazón y no por el conocimiento que le daba su ciencia.
(Guía Mensual)
M“Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”✍

