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La hermana Inah Canabarro, una monja brasileña de 116 años y 210 días, ha sido reconocida como la persona más longeva del mundo, tras el fallecimiento, el pasado 29 de diciembre, de la japonesa Tomiko Itooka.Canabarro superó a Itooka, quien naciera 16 días antes que ella, y ahora ostenta el título otorgado por LongeviQuest, la organización especializada en el estudio de los supercentenarios.
Canabarro, quien nació el 8 de junio de 1908 en São Francisco de Assis, Río Grande do Sul, Brasil, se reconoce como un ejemplo de longevidad. Fue una de las primeras brasileñas en recibir la vacuna contra la COVID-19 durante la pandemia y en 2018, a los 110 años, recibió una bendición apostólica del Papa Francisco, quien es casi tres décadas más joven que ella. En 2024, LongeviQuest la reconoció oficialmente como la persona viva más anciana de Brasil y la monja viva más longeva del mundo.
La hermana Inah Canabarro reside en un convento de las Hermanas Teresianas en Porto Alegre, donde continúa siendo un referente de fe y longevidad. Recientemente, se hospitalizó debido a dolores, pero su sobrino, Cléber Canabarro, de 84 años, explicó que no presenta ninguna enfermedad grave, ya que los síntomas son propios de su avanzada edad. "Todo es consecuencia de la longevidad", dijo Cléber en una entrevista con el diario Folha de S.Paulo.
Sobre Inah Canabarro
Inah Canabarro es ahora parte del selecto grupo de los llamados "supercentenarios", individuos que han alcanzado los 110 años o más. LongeviQuest continúa con su labor de documentar y validar a estas personas excepcionales, que representan una muestra única de la longevidad humana.
El reconocimiento de Canabarro como la persona más anciana del mundo resalta no solo su edad, sino también su vida dedicada a la fe y a la comunidad. A través de su ejemplo, Inah Canabarro se ha convertido en un símbolo de la resiliencia humana y un referente de esperanza para muchas generaciones.

