Memoria Obligatoria: Nuestra Señora del Carmen

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LA PALABRA DIARIA

Viernes, XV Semana del Tiempo Ordinario

“Caminemos y acerquémonos a la mesa del compartir” (Mt 12,1-8)

Color: BLANCO

16 de julio de 2021

(O bien Za 2,14-17; TR Lc, 46-47,48-49.50-51.52-53.54-55, Mt 12,46-50)

Primera lectura: Éx 11,10-12,14
Lectura del Libro del Éxodo

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del Faraón; pero el Señor hizo que el Faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su territorio.
Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para ustedes el principal de los meses; será para ustedes el primer mes del año. Digan a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardarán hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayan comido. Esa noche comerán la carne, asada a fuego, comerán panes sin fermentar y verduras amargas. No comerán de ella nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y tripas. No dejarán restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemarán. Y lo comerán así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y se lo comerán a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor. Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor. La sangre será su señal en las casas donde habiten; cuando yo vea la sangre, pasaré de largo; no les tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo al país de Egipto. Este día será para ustedes memorable, y lo celebrarán como fiesta en honor al Señor, de generación en generación. Decretarán que sea fiesta para siempre."

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 115 12-13.15-16bc.17-18
R/. Alzaré el cáliz de la salvación, invocando el nombre del Señor

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré el cáliz de la salvación, invocando su nombre. R/.
Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. R/.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. R/.

Evangelio: Mt 12,1-8
Lectura del Santo Evangelio según Mateo

Un sábado de aquellos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.» Les replicó: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no han leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues les digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendieran lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio", no condenarían a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor


“Caminemos y acerquémonos a la mesa del compartir” (Mt 12,1-8)

Es la noche en la que el pueblo se prepara para dar el paso de la esclavitud a la libertad acompañado de Dios, su liberador. La cena, descrita en la primera lectura, es el memorial de la experiencia de un pueblo que vive de la herencia de su fe. El pueblo come rápidamente, se junta en sus casas, sacrifican “un animal sin mancha”, rocían con sangre las dos jambas y el dintel de sus casas y comen ese animal asado al fuego, así como panes sin fermento y verduras amargas. Pascua- “pesaj”- significa saltar o pasar de un salto. Guiados por Moisés el pueblo caminará hacia una tierra donde podrán vivir en libertad.

Cada año esta cena es celebrada por el pueblo de Israel con los rituales expuestos por el libro del Éxodo que hoy leemos: Israel vive su memorial para hacer referencia a lo que Dios hizo por su pueblo. Hoy, nosotros los cristianos, también vivimos la pascua en la Semana Mayor y en cada misa. Esta pascua – “tránsito”- la celebramos cada vez que la sustancia de pan y vino es puesto sobre el altar para convertirse en cuerpo y sangre de Jesús, el nuevo cordero. Cada vez que comemos de su cuerpo nos fortalecemos por la fuerza de su sangre, nos acercamos a Él, nos liberamos de nuestras esclavitudes, nos acercamos a nuestros hermanos y salimos hacia el mundo esperanzados en la construcción del Reino.
Sin embargo, para “alzar la copa de la salvación”, debemos dar prioridad al ser humano. La ley, por tanto, nunca estará por encima de la vida de las personas. Las tradiciones, las costumbres, los mandatos de la ley nunca deben superar en importancia la vida. Jesús muy bien lo entendió y mostró en el mensaje de hoy. Por encima de todo sacrificio viene primero la misericordia que ayuda a acercarnos para liberar al hombre de toda hambre, toda enfermedad y de toda injusticia.
Hoy queremos alabar e invocar el nombre del Señor que sigue liberando. Jesús sigue dándose a nosotros para que tengamos coherencia entre palabra y acción. Vivamos agradecidos, reconociendo como el salmista que debemos “romper nuestras cadenas” y, sobre todo, aceptando que Jesús desea liberar y dirigirnos hacia la tierra prometida. Caminemos y acerquémonos a la mesa del compartir. Caminemos juntos hacia la liberación integral que todos necesitamos.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍