Nacionales

La Palabra Diaria: El Señor llega a regir la tierra

admin 4 min de lectura 39
La Palabra Diaria: El Señor llega a regir la tierra

LA PALABRA CADA DÍA

XXI Semana. Tiempo Ordinario

“Descubrir lo que debemos corregir en nosotros mismos”

Martes, 25 de agosto de 2026

Color: VERDE/BLANCO

Primera lectura: 2Tes 2,1-3a. 13-16
Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses

Hermanos: Les rogamos, a propósito de la última venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no pierdan fácilmente la cabeza ni se alarmen por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras: como si afirmásemos que el día del Señor está encima. Que nadie en modo alguno los desoriente.
Dios los llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así, pues, hermanos, manténganse firmes y conserven las tradiciones que han aprendido de nosotros, de viva voz o por carta. Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, los consuele internamente y les dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 95,10.11-12a.12b-13

R/. El Señor llega a regir la tierra

Digan a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.
Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos. R/.
Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio: Mt 23,23-26
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: -«¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que pagan el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidan lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera».

Palabra del Señor


“Descubrir lo que debemos corregir en nosotros mismos”

Las fuertes palabras que escuchamos de Jesús en el Evangelio presentan otros dos «ayes» que pronuncia contra los líderes religiosos de su época. Ambos denuncian la falta de coherencia entre la palabra y la actitud, entre el exterior y el interior.
Al meditar estas palabras tan duras de Jesús, debemos pensar no solo en los doctores de la ley y los fariseos de aquella época, sino también, y, sobre todo, en la hipocresía que habita en cada uno de nosotros: en nuestras familias, comunidades, en la Iglesia y en la sociedad actual. Nos miramos en el espejo del texto para descubrir lo que debemos corregir en nosotros mismos.
Pregúntate: ¿en qué área de tu vida necesitas especialmente esta Palabra? Tal vez en tu familia, donde cuesta ser paciente; en tu trabajo, donde las presiones te llevan a aparentar lo que no eres; o en tu vida espiritual, donde buscas aprobación antes que un verdadero encuentro con Dios. Él quiere que vivas en autenticidad: que tu interior esté en paz y limpie tu mirada. No se trata de descuidar lo externo, sino de permitir que todo lo que hagas fluya de un corazón sincero. ¿Qué miedos o esperanzas despierta en ti este mensaje? Escucha la invitación de Jesús: empieza desde dentro y lo demás se ordenará. Hoy, Dios te llama a crecer en la libertad de ser tú mismo, sostenido por su amor y su verdad.
Ojalá no señalemos a nadie, sino que miremos nuestro interior para identificar el posible «ay» que Jesús nos dedica. Que el Espíritu Santo nos renueve y aclare nuestra visión profunda para que, reconociendo nuestras faltas, nos acerquemos al trono de la gracia y recibamos la misericordia divina.

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍