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El asistencialismo no es la meta: ¡hay que superar a “Superate”!

Por Natanael Santos. –
En la República Dominicana se tiene como tradición la entrega de raciones alimenticias practica que se aumenta cada diciembre para beneficio de las familias más depauperadas, no es nueva, como bien narra en un escrito Humberto Salazar, la heredamos de la “Cruzada del Amor” desde los años 60s, tradición que llevaba a cabo el gobierno del presidente Balaguer, junto a una de sus hermanas.
En este gobierno no se está entregando en especies, como cajas de alimentos para una cena navideña, sino que las autoridades, buscado un mecanismo de entrega que se supone es menos traumático, lo hace mediante una tarjeta electrónica, para usar en centros de expendios como supermercados y tiendas, pero esta práctica lejos de servir, como se esperaba, para dignificar esa entrega, en realidad este mecanismo ha resultado caótico y ha puesto en entredicho la transparencia, la correcta focalización y la equidad que se supone deben tener este tipo de programas sociales, poniendo en evidencia que, como se está ejecutando no es más que populismo y dispendio.
Otra realidad que pone en manifiesto este asistencialismo, y que nos golpea en el rostro, es que de poco nos ha servido el crecimiento económico que durante más de 5 décadas ha tenido la economía dominicana, sin que esto se haya convertido en un desarrollo económico real, integral y equitativo, cosa que tampoco lograremos entregando funditas de comida o dadivas de limosnas económicas, que se quedan en los retretes de los dominicanos al día siguiente de haberlas ingerido, y que no resuelven problemas estructurales de las familias beneficiarias en particular, ni de la sociedad dominicana en general.
Un gobierno que a basado en una falsa, pero bien publicitada imagen de persecución de la corrupción en la que, por cierto, ya nadie cree (por lo selectivo que han sido los sometimientos que se han realizado), no debe echar de mano de un asistencialismo puro y simple, para mejorar su imagen y subir los números en las encuestas que reflejan mermas en su popularidad. Tiene que racionalizar lo mejor que pueda el gasto y no tirarlo por los retretes de las casas de cartón de sus ciudadanos más empobrecidos.
Los dominicanos tenemos que seguir apostando por la construcción de una sociedad más justa, equitativa, inclusiva y prospera. Creyendo que es con la educación, la correcta inversión en ella y en otras áreas que, podemos reducir la inseguridad ciudadana, los embarazos en adolescentes, los accidentes de tránsitos, la contaminación ambiental de nuestras ciudades, entre muchos otros males que sufrimos como sociedad. Sin que el asistencialismo sea una meta, sino parte de un proceso a superar, que la meta sea un desarrollo a escala humana, integral equitativo y justo, porque con asistencialismo se come un día, pero con educación y formación, se come siempre.
Si el gobierno logró que la consciencia nacional entrara en razón de que hay que sacrificarse para pagar más impuestos, y obtener los recursos para el desarrollo integral que necesitamos, no debe distraerse, ni malgastar lo que tiene en las manos, debe hacer los esfuerzos necesarios para que las inversiones publicas vayan a las áreas de la economía que produzcan estado de bienestar y permita superar la pobreza, metas que será difícil de lograr, si seguimos sustentando a una clase económica desalmada que solo piensa en sus utilidades y que no le importa otra cosa que hacer crecer sus empresas, sin pensar en la patria, en los demás, ni en el futuro, o si seguimos tirando los recursos limitados en los retretes de los pobres o en las arcas de los ricos.
La reflexión nos lleva a entender que hay que superar a “Superate”, que el asistencialismo puede ser parte de un proceso inicial de sacar a la gente de la extrema pobreza, pero no es la meta, debemos ejecutar programas que cambien de manera definitiva la realidad de la gente muy pobre, que no es con discursos ni enunciados huecos, que eso se logra, es con acciones concretas y sacrificios colectivos.
La sociedad dominicana sufre de dos grandes males: la avaricia y la pobreza. El gobierno cuenta con un funcionariado de Popis que sufren de Aporofobia (fobia a los pobres), y el presidente Abinader debe estar consciente de que ese no es el equipo para lograr la metas de elevar las condiciones de vida de la gente, esos individuos no se las juegan por nadie, ni por nada, no tienen sensibilidad social, solo tienen cómplices. Apena que mientras se cuestiona, critica y descalifica a nuestros políticos con sensibilidad social, para ocupar puestos públicos, el presidente les regala esos puestos a sus amigos ricos, muchos de los cuales están dañados por la avaricia.
Trabajemos para que el empresariado que se beneficia de las grandes exenciones y los políticos con distinciones especiales, cedan un poco de esos privilegios que disfrutan y que impiden el desarrollo de los más pobres, y que por favor se echen a un lado los oportunistas de la marcha verde y vamos a educar para que superemos a “Supérate”, para que ese asistencialismo barato y humillante deje de ser una migaja solidaria y se convierta en promoción humana y bienestar real. Y Haréis Justicia.
El autor es un campesino
de Sabaneta, San Juan.

