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Dichosos los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios.

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Dichosos los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios.

LA PALABRA CADA DÍA

XXIII Semana. Tiempo Ordinario

“De la Palabra al servicio”

Miércoles, 9 de septiembre de 2026

Color: VERDE/BLANCO

Primera lectura: 1Cor 7,25-31
Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios

Hermanos: Respecto al celibato no tengo órdenes del Señor, sino que doy mi parecer como hombre de fiar que soy, por la misericordia del Señor.
Estimo que es un bien, por la necesidad actual: quiero decir que es un bien vivir así. ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre? No busques mujer; aunque, si te casas, no haces mal; y, si una soltera se casa, tampoco hace mal. Pero estos tales sufrirán la tribulación en su carne. Yo respeto sus razones.
Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como so¬lución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 44.11-12.14-15.16-17

R/. Escucha, hija, mira: inclina el oído

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu Señor. R/.
Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras. R/.
Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. «A cam¬bio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra.» R/.

Evangelio: Lc 6,20-26
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Dichosos los que ahora lloran, porque reirán. Dichosos ustedes, cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten, y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo.
Eso es lo que hacían sus padres con los profetas. Pero ¡ay de ustedes, los ricos!, porque ya tienen su consuelo. ¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!, porque tendrán hambre. ¡Ay de los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán. ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que hacían sus padres con los falsos profetas».

Palabra del Señor


“De la Palabra al servicio”
En la primera lectura (1Cor 7, 25-31), San Pablo nos recuerda la naturaleza pasajera de este mundo. Por ello, nos invita a vivir con libertad interior y sin apegos excesivos, manteniendo siempre a Dios en el centro de nuestra existencia.
El Salmo 44 nos exhorta: «Escucha, hija, mira: inclina el oído». Esta es una llamada a la actitud esencial de todo creyente: acoger la voz de Dios con un corazón abierto y dispuesto a cumplir su voluntad.
Por su parte, en el Evangelio de Lucas (6, 20-26), Jesús proclama las bienaventuranzas y las lamentaciones. Nos enseña que la verdadera dicha no reside en las riquezas, el éxito ni las seguridades terrenales, sino en la confianza en Dios y en la solidaridad con los más vulnerables.
La vida de San Pedro Claver encarna fielmente este mensaje. Tras escuchar el llamado del Señor, vivió desprendido de sí mismo y halló la plenitud sirviendo a los esclavos africanos, a quienes llamaba con afecto «sus hermanos». Su testimonio demuestra que las bienaventuranzas no son una simple teoría, sino un camino concreto hacia la santidad.
Que hoy aprendamos de San Pedro Claver a escuchar la voz del Señor, a vivir desasidos de los bienes materiales y a reconocer a Cristo en los pobres y marginados.
Señor Jesús, concédenos un corazón atento a tu Palabra, libre de todo egoísmo y generoso en la entrega. Que, a ejemplo de San Pedro Claver, sepamos descubrirte en los más necesitados y halláramos en Ti la verdadera felicidad. Amén.

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍