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Desbordo de gozo con el Señor

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Desbordo de gozo con el Señor

LA PALABRA CADA DÍA

XXIII Semana. Tiempo Ordinario

“La Palabra que transforma y sana el corazón”

Martes, 8 de septiembre de 2026

Color: BLANCO

Primera lectura: Mq 5,1-4a
Lectura del Profeta Miqueas

Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz».

Palabra de Dios

O bien Romanos 8,28-30

Salmo Responsorial: 12,6ab.6cd

R/. Desbordo de gozo con el Señor

Porque yo confío en tu misericordia: alegra mi corazón con tu auxilio. R/.
Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. R/.

Evangelio: Mt 1,1-16.18-23
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey, David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón.
Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes que vivieran juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mira: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”.

Palabra del Señor


“Natividad de la Santísima Virgen María: Aurora de la Salvación”
La Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María nos invita a contemplar cómo Dios prepara silenciosamente la historia de la salvación.
El profeta Miqueas (Mi 5, 1-4a) anuncia que de Belén, una pequeña aldea, surgirá el Pastor que traerá la paz a su pueblo. Con esto nos enseña que el Señor realiza sus más grandes obras a través de lo humilde y sencillo, siendo María una de las más admirables.
El Salmo 12 nos hace exclamar: «Desbordo de gozo con el Señor», recordándonos que Dios cumple sus promesas y jamás abandona a su pueblo. El nacimiento de la Virgen es un motivo de inmensa alegría, pues en ella comienza a brillar la aurora de la redención.
El Evangelio según San Mateo (Mt 1, 1-16.18-23) presenta la genealogía y el nacimiento de Jesús. A lo largo de esta sucesión de generaciones, descubrimos la fidelidad de un Dios que guía la historia hasta llegar a María, la mujer elegida para dar al mundo al Emmanuel: «Dios con nosotros».
Al celebrar su Natividad, damos gracias porque Dios dispuso en ella una morada digna para su Hijo. Su nacimiento nos anuncia la cercanía de la salvación y nos invita a confiar en que el Señor sigue actuando en nuestras vidas, aun en medio de la cotidianidad y la aparente pequeñez de cada día.
Virgen María, en tu nacimiento contemplamos la esperanza que Dios regala al mundo. Ayúdanos a vivir con alegría, humildad y confianza en los planes del Señor, para que también nosotros seamos instrumentos de su amor y de su paz. Amén.

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍