DÉJAME LLORAR POR TU AUSENCIA MADRE MÍA: POR JUAN C. BENZÁN

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DÉJAME LLORAR POR TU
AUSENCIA MADRE MÍA

(No es una producción lieraria; mas, fue escrito con el alma)

Hoy; al igual que el tiempo, la tristeza de la alegría y el dolor de tu ausencia física también se me hacen innexorables. Hoy se cumplen siete años de tu partida y aunque sé que aquel lóbrego 9 de septiembre del 2017 emprendiste sonriente y conforme tu viaje sin regreso hacia lo infinito, déjame que llore intensamente por tu ausencia madre mía; ahora que como siempre me invaden estas ansias incontenibles de tenerte físicamente a mi lado; a esta hora inmensurable en que añoro tu tierna sonrisa angelical endulzándome la vida; ahora que la tristeza se adentra en lo más recóndito de mi cuestionada e incuestionable añeja razón; ahora que sin ti pierde sentido mi existencia y la vida se me desprecia y deprecia aceleradamente por tu ausencia…
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Perdóname Madre mía; pues ya descansas en la sacrosanta paz de El Omnipotente y un día que puede ser tarde y puede ser lejano, nos encontraremos nuevamente en la estación de ese paraíso divino, donde haces solemne domicilio con tu angelical presencia abrigada sobre el lecho del sagrado e inevitable estamento celestial….
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¡DESCANSA EN PAZ MADRE MÍA!
¡PERDÓNAME POR TANTO LLORAR TU AUSENCIA!
¡ES QUE MI VIDA SIN TI YA NO ES VIDA!
Y SIN TU PRESENCIA SE ME TORNA MUY TRISTE LA EXISTENCIA (todas las mayúsculas son mías)…