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LA PALABRA DIARIA


Miércoles, XXI Semana. Tiempo ordinario
Color: VERDE o BLANCO
25 de agosto de 2021
Fiesta o Memoria Libre: San Luis de Francia y San José de Calasanz, Presbítero
Primera lectura: I Tes 2,9-13
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
Recuerden, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre ustedes el Evangelio de Dios. Ustedes son testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con ustedes, los creyentes; saben perfectamente que tratamos con cada uno de ustedes personalmente, como un padre con sus hijos, animándolos con tono suave y enérgico a vivir como se merece Dios, que los ha llamado a su reino y gloria. Ésa es la razón por la que no cesarnos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que les predicamos, la acogieron no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en ustedes, los creyentes.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 138,7-8.9-10.11-12ab
R/. Señor, tú me sondeas y me conoces
¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.
Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. R/.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mí», ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día. R/
Evangelio: Mt 23,27-32
Lectura del santo evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que se parecen a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro estan repletos de hipocresía y crímenes.
¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que edifican sepulcros a los profetas y ornamentan los mausoleos de los justos, diciendo: "Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas"! Con esto atestiguan en contra suya, que son hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmen también ustedes la medida de sus padres!»
Palabra del Señor
“Debemos cumplir las normas por el amor que el Señor nos da y la verdad que Él nos revela” (Mt 23, 27-32)
En las lecturas de hoy, recibimos tres mensajes principales: la invitación de agradecer las personas que el Señor nos regala para servirnos y traernos su palabra; cómo y cuánto el Señor nos conoce y nos ama, y la importancia de tener coherencia en la vida.
En la primera lectura, Pablo envía un mensaje a los Tesalonicenses recordándoles cómo ha sido su servicio hacia ellos y también agradeciendo a Dios por la manera en que han recibido su mensaje. Agradezcamos al Señor todas las personas que pone en nuestro camino y que nos traen su palabra. Agradecer asimismo por los hermanos de la comunidad, los diáconos y sacerdotes, y tantos hermanos que trabajan de manera desinteresada en los diferentes medios de comunicación con el único objetivo de que podamos recibir de Dios su mensaje de amor y de salvación.
El salmo también nos trae un mensaje de amor. ¡Cuánto nos conoce Dios, por dentro y por fuera. Nuestros pensamientos y sentimientos son conocidos por Él! El Señor nos acompaña y hasta cuando quisiéramos escondernos de su mirada, ahí también está. Él nos mira y nos examina, pero no con una mirada de juez sino con una mirada amorosa de Padre. Qué esperanza tan grande nos da saber que en todo momento Él nos acompaña y que, aunque pasemos por momentos difíciles, Él nos entiende, Él está a nuestro lado y nos provee de lo necesario para seguir adelante.
Por último, el evangelio es una invitación a estar alerta y a examinar nuestras intenciones. El Señor nos advierte sobre la tentación de ser hipócritas, de querer aparentar ser buenos y perfectos, pero por dentro saber que no lo somos. Debemos tener cuidado, hermanos, muchas veces queremos cumplir todas las normas, hacerle saber a los demás que estamos cumpliendo y a veces imponer a la fuerza esas normas para que los demás las cumplan.
Debemos cumplir las normas por el amor que el Señor nos da y la verdad que Él nos revela. Y con ese amor, el Espíritu Santo nos ayuda a ser coherentes, a vivir lo que predicamos y no hay mejor manera de evangelizar que esa.
(Guía mensual)
“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

