“Respuesta espontánea a la publicación compartida por mi entrañable hermano Roberto Paulino” Por: Juan C. Benzán

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“Respuesta espontánea a la publicación compartida por mi entrañable hermano Roberto Paulino”
Por: Juan C. Benzán
.Mi entrañable amigo Roberto Paulino (El Charro):
A mi humilde entender, veo que te contradices y que de manera consciente o no, pecas de gran inocente al justificar las supuestas expresiones del Presidente del “Plan San Juan” que en tu publicación al mismo tiempo admites tú; pues es contraproducente afirmar en un mismo discurso como has atribuido al referido funcionario que no conozco, expresar” que los sanjuaneros somos Pedilones” y al mismo tiempo “que somos honrados y muy trabajadores”. Si no conociera de tu integridad de ser humano que me honra con tu dilecta amistad, abrigaría la creencia de que esa contradicción dialéctica tuya obedece a intereses particulares y que se aleja de la sagrada objetividad que siempre te has caracterizado…
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Habiendo renunciado de todas las entidades en las que fungía como profesor titular bien remunerado o pagado de numerosas disímiles materias para irme a dar clases en forma gratuita a mi natal tierra de Hato del Padre que requería de mis servicios, yo que soy “sanjuanero de pura cepa”, nunca he pedido ni he aceptado las numerosas ofertas y oportunidades de las que en diferentes gobiernos he sido objeto, incluyendo cargos electivos de primer orden a los estamentos congresuales y municipales, mucho antes de que apareciera nuestro actual senador en el escenario político dominicano y en tiempos recientes también; pues para entonces nuestro arraigo social cristalizado a través de una intensa fructífera labor de formación académica, contribución y asesoría a nuestros amados estudiantes y brillantes jóvenes profesionales, unido a una discreta especie de labor filantrópica con los vulnerables y muchos no vulnerables de nuestra comunidad, era considerado dentro de los de mayor primacía en la prodigiosa tierra del Maguana, considerándome en ocasiones como la referencia primera para la colocación de nuestros sanjuaneros en los empleos de las empresas locales y fuera de la jurisdicción de nuestro excelso, fenecido e inmortal “ CORONEL DE ABRIL” Y DEL PALADIN DE LA PLUMA REVOLUCIONARIA, ORLANDO MARTINEZ, (TODAS las mayúsculas son mías).

Siendo quien escribe uno de los seres humanos que más apreció con devoción nuestro fenecido e inmortal entrañable amigo Fabián Antonio del Villar Aristy, a la sazón Presidente de la Cámara de Senadores de nuestro estamento congresual, fui yo quien habiendo fungido por largos años como maestro titular en el prestigioso Liceo Técnico Secundario Pedro Henríquez Ureña y de numerosas otras prestigiosas entidades educativas, no aceptó una pensión ni el permiso de las armas de fuego que desde temprana edad legalmente portaba e inclusive de una que le había comprado a la madre de dos de mis amados hijos, bajo el argumento de que “yo no necesitaba la pensión y seguiría pagando los impuestos de mis armas de fuego”, que existían muchos obreros que habían dejado el pellejo en los cañaverales e ingenios azucareros que estaban luchando por su merecida pensión y otros que murieron anhelando infructuosamente sus también merecidas justas pensiones, por cuya razón rechacé la gestión que en mi favor me fue ofertada por uno de los políticos y seres humanos más solidarios que ha parido la provincia de San Juan en los últimos tiempos (Tony del Villar y yo nos tratamos siempre como auténticos hermanos).
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¿Cuántos seres humanos no pedilones de cualquier otro pueblo o lugar de la República Dominicana serían capaz de rehusar ofertas como las antes aludidas y renunciar a trabajos bien remunerados para poner sus conocimientos y prestigio en aporte gratuito a los habitantes de la tierra que sirvió de cuna a su existencia de ser imperfecto?
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La pregunta está formulada y las pruebas fehacientes son avaladas por una significativa prorrata de valiosos exitosos conciudadanos, pergaminos y placas de reconocimientos, y por el juramento que hago en memoria de mis extintos padres.
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Soy sanjuanero y considero que lo expuesto en el párrafo precedente que puedo demostrar o comprobar con creces, demuestra que en mi calidad de sanjuanero “NO SOY UN PEDILON”, de donde se desprende que existiendo otros sanjuaneros de actuaciones similares a las mías resulta una perversidad y desatinada falta de respeto incluirlos dentro del universo de todos los sanjuaneros, bajo el denigrante calificativo de “Pedilones”.

Por otro lado mi entrañable hermano Roberto, tú que eres un avezado periodista y un experto reconocido comunicador social, como es consuetudinario en ti debes investigar bien antes de referirte a los temas que tratas, puesto que respecto a la construcción del hospital a que aludes en tu escrito, contrario a lo que expones, es cierto que existe un patronato en aras de la construcción de dicho hospital y que como manifiesta la brillante maestra Modesta, sus miembros se reúnen cada quince días llueva o ventee, de todo lo cual estoy plenamente convencido.

Si nuestros representantes provinciales y municipales e instituciones locales no hacen las solicitudes correspondientes para obras u otras níveas fructíferas acciones en favor de nuestra provincia, entonces para qué se realizan las elecciones municipales y congresuales.

El entrañable hermano Roberto y yo somos seres imperfectos y por consiguiente guardo plena veneración al contexto de todas sus expresiones dadas a la publicidad; mas, considero que él está equivocado al igual que cualesquiera otros que tengan la vil osadía de definir al vasto universo de los sanjuaneros con el desatinado calificativo de “PEDILONES” (las mayúsculas son mías).
Contrario a lo que expresas, considero que San Juan es la provincia que menos pide al gobierno central, puesto que es bien sabido que en muchas otras partes del país exigen más y hacen huelgas, turbulentas acciones y arduas luchas en aras de obtener sus reivindicaciones, los recursos y gestiones necesarias para cubrir las necesidades de sus comunidades. San Juan de la Maguana es el menos pedilón y pacífico, con menos crímenes y delincuentes comunes de todos los pueblos de la nación que un mil veces glorioso día 27 de febrero del año 1844 forjó como nación libre e independiente a costa y de su sangre y de su vida, nuestro insigne patricio Juan Pablo Duarte y Diez, bautizado con la incuestionable razón de la certeza por el “Sátrapa Ilustrado” y excelso intelectual Dr. Joaquín Balaguer Ricardo, como el “Cristo de la Libertad Dominicana”.
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En una provincia eminentemente agrícola como San Juan, denominada como “El Granero del Sur” porque produce la mayor cantidad de granos y otros alimentos que forman parte de la sagrada canasta familiar del pueblo dominicano, considero que no constituye un acto de “pedilón o pedigüeño” solicitar operativo de arada de terreno ni semillas de habichuelas. En lo inherente a la condonación de las deudas a los auténticos agricultores con el Banco Agrícola es una facultad libérrima del Estado dominicano, esta vez representado por un hombre poseído de las mejores intenciones de estadista, aunque algunos de sus funcionarios sean el antídoto de sus loables acciones…
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Pese a que tengo una fe inmensurable en el único Dios verdadero y en nuestro Cristo Redentor, en lo que respecta al obispo José Dolores Grullón Estrella__ sin abrigar necesariamente la calidad de fiel devoto de la Iglesia Católica, del Papa ni de religión específica alguna__, creo que en ocasiones solicitó muchos recursos para construir un barrio edificado para moradores necesitados de nuestra comunidad; mas, no tengo elementos de juicios adicionales respecto a lo expuesto por mi entrañable amigo de siempre, por lo cual respeto cabalmente su afirmación.