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LA PALABRA CADA DÍA
X Semana. Tiempo Ordinario
“La tarea nuestra es dar testimonio”
Viernes, 14 de junio del 2024
Color: VERDE
Primera Lectura: I Re 18, 41-46 19, 9a.11-16
Lectura del Primer Libro de los Reyes
En aquellos días, al llegar Elías al monte de Dios, al Horeb, se refugió en una gruta. El Señor le dijo: «Sal y aguarda al Señor en el monte, que el Señor va a pasar».
Pasó antes del Señor un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos: en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto, y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego, y en el fuego no estaba el Señor. Después se escuchó un susurro.
Elías, al oírlo, se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la gruta. Una voz le preguntó: «¿Qué te trae por aquí, Elías?» Contestó: «Mi pasión por el Señor Dios de los Ejércitos. Porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a cuchillo a tus profetas. He quedado yo solo, y ahora me persiguen para matarme».
El Señor le dijo: «Desanda el camino hasta el desierto de Damasco, y, cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de Israel a Jehú hijo de Nimsí, y como profeta sucesor tuyo a Eliseo hijo de Safat, natural de Abel-Mejolá».
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 26, 7-8a.8b-9abc.13-14
R/. Tu rostro buscaré, Señor
Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Busquen mi rostro”. R/.
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.
Evangelio: Mt 5, 27-32
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Han oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo les digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio”. Pues yo les digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de prostitución, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio”.
Palabra del Señor
“Que Dios nos conceda la gracia de perseverar en nuestra relación con Él”
La primera lectura de este día nos enseña importantes lecciones sobre la oración y el encuentro con Dios. La revelación de Dios en la quietud y el silencio: En la historia de Elías en el monte Horeb, aprendemos una valiosa lección sobre cómo Dios se manifiesta. Elías esperaba encontrar a Dios en el viento, el terremoto y el fuego, pero en cambio, Dios se reveló en “un leve susurro”. Esta revelación nos enseña que debemos estar atentos a la presencia sutil de Dios, que a menudo se manifiesta en la calma y la tranquilidad, no en lo espectacular. A veces, en medio de nuestras luchas y desafíos, Dios nos habla en los momentos más apacibles, recordándonos que su poder y amor están presentes incluso cuando todo parece turbulento.
El consuelo y fortaleza de Dios para los cansados y desanimados: Elías, exhausto y desalentado, se escondió en una cueva. Sin embargo, Dios se acercó a él y le preguntó: “¿Qué haces aquí, Elías?”. Esta pregunta revela el interés de Dios por nuestras luchas y dificultades. Dios no solo está presente en los momentos de calma, sino también cuando nos sentimos agotados y desanimados. Él desea reconfortarnos y darnos fuerzas para seguir adelante. La oración es un medio para conectarnos con el Señor y discernir su voluntad. Después de su encuentro con Dios, Elías recibió instrucciones claras sobre lo que debía hacer a continuación. Así como Elías encontró consuelo y dirección a través de la oración, nosotros también podemos buscar la guía divina en nuestros momentos de necesidad.
En el Evangelio por su parte, Jesús va más allá del simple acto de adulterio y condena el deseo impuro en el corazón. Él dice: "Quien mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón" (Mt 5,28). Esto significa que el pecado no se limita a los actos externos, sino que también se origina en los pensamientos y deseos impuros del corazón. La Iglesia enseña que debemos evitar incluso las ocasiones próximas de pecado, como mirar a una mujer con deseo, pues esto puede llevarnos a cometer adulterio. Así como Jesús dice que es mejor arrancarse un ojo o cortarse una mano si son ocasión de pecado (Mt 5,29-30), la Iglesia aconseja evitar todo lo que pueda excitar las pasiones.
Que Dios nos conceda la gracia de perseverar en nuestra relación con Él y cada día luchemos en contra de la concupiscencia y mantener la pureza, tanto en el cuerpo como en el alma.
(Guía Litúrgica)
“Que la gracia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor y la fuerza del Espíritu Santo inunden la vida de cada uno de nosotros”✍

