“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo…”

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LA PALABRA CADA DÍA

Solemnidad: Nuestra Señora de la Altagracia

“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo…”

Color: AZUL o BLANCO

21 de enero del 2023

Primera Lectura: Is 7, 10-15
Lectura del libro de Isaías

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: -«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»
Respondió Acaz: -«No la pido, no quiero tentar al Señor.»
Entonces dijo Dios: -«Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará una señal: Miren: la virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel que significa: “Dios – con – nosotros”.» Comerá requesón con miel hasta que aprenda rechazar el mal y a escoger el bien.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: Lc 1,46-55
R/. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: su nombre es santo

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque se ha fijado en su humilde esclava. R/.
Pues mira, desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho tanto por mi: él es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación tras generación. R/.
Su brazo interviene con fuerza: desbarata los planes de los soberbios, derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. R/.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose como lo había prometido a nuestros padres de la misericordia a favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.

Segunda lectura: Gál 4, 1-7
Lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas

Hermanos: Quiero decir: mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, pues, aunque es dueño de todo; lo tienen bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba que ustedes son hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abba, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios

Evangelio: Lc 1, 26-38
Lectura del santo Evangelio según San Lucas

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: – Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.- Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: – No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Y María dijo al ángel: – ¿Cómo será eso, pues no conozco varón? El ángel le contestó: – El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó: – Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Palabra del Señor


“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo…”

La profecía sobre el Mesías esperado que encontramos en el libro de Isaías fue interpretada, por las primeras comunidades cristianas de siglo I, como el anuncio de la buena noticia de la llegada del Mesías tan esperado. Señal de una espera que se gesta hoy en María, mujer sencilla de pueblo. El amor se ha hecho carne en la “llena de gracia”. Hoy brota la gratitud por esta mujer receptora de la gracia.
María es la “llena de gracia”. Pero ¿qué significan las palabras gracia y gratitud? La historiadora cristiana Diana Butler Bass lo explica. Ambas palabras contienen un profundo significado espiritual. La gracia se vive como “favor inmerecido” así como lo hace la imagen humana de Dios repartiendo regalos indiscriminadamente. Reparte sustento, alegría, amor, compasión… Esos dones los regala sin que nos lo ganemos o merezcamos. Simplemente Él se place en regalarlos. A tal desprendimiento quedamos asombrados, nos transformamos por tal entrega, se nos llena el corazón, por tanto, de “gratitud”. Esta gracia regalada por Dios nos conduce a una correspondencia mostrada mediante la alabanza eterna. Estos regalos nos llenan de sentimientos de agradecimiento por lo recibido gratuitamente.
Dios se depositó en una mujer quien abrió el corazón con total plenitud. En el silencio esta mujer se encontró con su esencia, su identidad, su ser más profundo y reconoció, con total gratitud, lo recibido. Hoy ella es también un regalo para nuestro pueblo. Regalo para que podamos romper lo cerrado, animar lo cansado y agotado, y vencer todo temor. En María aprendemos que podemos recibir y retornar al mundo el mayor regalo: Jesús. Que podamos todos los días abrirnos a la gracia para simplemente “estar presente” y vivir con total plenitud lo que somos, hijos y hermanos. ¡Qué viva María la llena de gracia! ¡Qué viva Nuestra Señora de La Altagracia!

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍