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LA PALABRA DIARIA
Solemnidad: Nuestra Señora de la Altagracia
“Alégrate, llena de gracia”
Color: AZUL o BLANCO
21 de enero del 2022
Primera Lectura: Is 7, 10-15
Lectura del libro de Isaías
En aquellos días, el Señor habló a Acaz: -«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»
Respondió Acaz: -«No la pido, no quiero tentar al Señor.»
Entonces dijo Dios: -«Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará una señal: Miren: la virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel que significa: “Dios – con – nosotros”.» Comerá requesón con miel hasta que aprenda rechazar el mal y a escoger el bien.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: Lc 1,46-55
R/. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: su nombre es santo
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque se ha fijado en su humilde esclava. R/.
Pues mira, desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho tanto por mi: él es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación tras generación. R/.
Su brazo interviene con fuerza: desbarata los planes de los soberbios, derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. R/.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose como lo había prometido a nuestros padres de la misericordia a favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.
Segunda lectura: Gál 4, 1-7
Lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas
Hermanos: Quiero decir: mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, pues, aunque es dueño de todo; lo tienen bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba de que ustedes son hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abba, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios
Evangelio: Lc 1, 26-38
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: – Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.- Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: – No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Y María dijo al ángel: – ¿Cómo será eso, pues no conozco varón? El ángel le contestó: – El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó: – Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Palabra del Señor
“Alégrate, llena de gracia”
Al inicio de este primer mes del año la Iglesia nos motivó a “entronizar el cuadro de la Altagracia en la sala para todo el año jubilar. Ante ella recordar en familia los grandes regalos recibidos del Señor y darle gracias”. Damos gracias a esta mujer valiosa, humana, profunda, meditativa y amante de Dios. El pueblo celebra con fe y esperanza esta solemnidad de nuestra patrona, “Nuestra Señora de la Altagracia”.
Lo que sucede a María es ejemplo para cada creyente de toda la Iglesia. Su “sí” es respuesta positiva a la vida del que nacerá y nace todos los días. Es un “sí” dador de vida, de esperanza, de acogida y entrega total al inicio del Reino entre nosotros. Acogemos hoy, junto a María, al Verbo encarnado y engendrado desde el seno de una casa. Ya no estamos en el templo, sino que Dios llega y se encarna en nuestras casas también. El “sí” de esta “esclava del Señor” permite que la Palabra se haga verbo y que actúe habitando entre nosotros.
María, pertenece al “resto de Israel”- los marginados. Es momento de alegría y de júbilo, “alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres”. Ella es la bendita, la elegida, la humilde servidora que decide permitir que nazca el salvador. Mujer de pueblo, entregada a la oración y servidora de todos. A esto debemos aspirar; a vivir de una fe que nos dice que “para Dios nada hay imposible”. Si todavía no has entronizado tu cuadro de la Virgen, estás a tiempo. Podemos aspirar a la santidad en la entrega, obediencia, acogida y amor pleno como nuestra madre “Nuestra Señora de la Altagracia”. “Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”
“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

