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LA PALABRA DIARIA
Miércoles, XXXIV Semana. Tiempo ordinario
Color: VERDE o ROJO
24 de noviembre de 2021
Feria o Memoria Libre: San Andrés Dung-Lac, Presbítero y Compañeros Mártires
Primera lectura: Dn 5, 1-6.13-14.16-17.23-28
Lectura del Profeta Daniel
En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre, Nabucodonosor, había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera. De repente, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoco del muro del palacio, frente al candelabro, y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas, las rodillas le entrechocaban.
Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó: «¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey, mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino.»
Entonces Daniel habló así al rey: «Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido. Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Han alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de su vida y sus empresas no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto. Lo que está escrito es: "Contado, Pesado, Dividido." La interpretación es ésta: "Contado": Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; "Pesado": te ha pesado en la balanza y te falta peso; "Dividido": tu reino se ha dividido y se lo entregarán a medos y persas.»
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: Dn 3,62.63.64.65.66.67
R/. Ensálcenlo con himnos por los siglos
Sol y luna: bendigan al Señor. R/.
Astros del cielo: bendigan al Señor. R/.
Lluvia y rocío: bendigan al Señor. R/.
Vientos todos: bendigan al Señor. R/.
Fuego y calor: bendigan al Señor. R/.
Fríos y heladas: bendigan al Señor. R/.
Evangelio: Lc 21, 12-19
Lectura del santo evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Les echarán mano, les perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario suyo. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus almas.»
Palabra del Señor
“Con su perseverancia salvarán sus almas” (Lc 21, 12-19)
“Contado, Pesado, Dividido” interpretó Daniel lo escrito por unos dedos de mano humana en un muro del palacio cuando el rey Baltasar usó, para beber vino, los vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, sustrajo del templo de Jerusalén.
El significado de esa escritura para Baltasar está detallado en la primera lectura de hoy: “Contado: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; Pesado: te ha pesado en la balanza y te falta peso; Dividido: tu reino está dividido y se lo entregan a medos y persas.”
Sería bueno reflexionar si a nosotros, los cabezas de familia, nos pueden aplicar esto que Daniel señala en la lectura de hoy: Dios, ¿nos ha contado los días al frente de nuestra familia? ¿Ha determinado que nos falta peso para que seamos esposos fieles, padres responsables, hijos dignos, hermanos solidarios?; ¿Está nuestra familia dividida? ¿Se bendice al Señor en nuestra familia de palabra y acción? Pensemos qué nos hace falta hacer para agradar a Dios y propongámonos un plan de crecimiento.
En el evangelio de hoy, Jesús advierte a sus discípulos que ellos van a enfrentar persecución por su causa. Ser testigos suyos les traería tensión y separación de sus padres y familias y amigos e incluso algunos de ellos podrían ser condenados a morir. Pero Jesús les asegura que su perseverancia les hará ganar sus almas.
Muchos de nosotros hemos conocido la traición y el trato injusto en algún momento de nuestras vidas; ya sea en nuestra familia, en el trabajo o con personas conocidas. En alguna etapa de nuestras vidas habremos sufrido odio o injusticias. Pero si Jesús supo enfrentarlo, también nosotros podemos. Él nos pide que no nos sorprendamos. Nos asegura que sobreviviremos.
El camino de Cristo es camino de los que amamos, y de los que luchamos para que su luz brille cada día con más intensidad sobre los hombres y mujeres del mundo entero.
Jesús nos hace ver que el camino de seguirlo no es fácil, que nos perseguirán, nos traicionarán y odiarán, pero que ni un cabello de nuestra cabeza perecerá. Pero también este evangelio nos enseña la importancia de ser perseverantes, no importa las circunstancias que nos toque enfrentar.
A pesar de que Él nos lo ha dicho, muchas veces cuando nos sentimos perseguidos, traicionados u odiados, queremos desistir, queremos tirar la toalla, porque el camino nos resulta insoportable. Es entonces cuando tenemos que retomar el camino y reconocer a Dios como lo más importante en nuestra vida. Sólo así estaremos dispuestos a continuar, a pesar de todo lo que nos pase. Es la única forma en que seremos perseverantes.
¿En qué momento de tu vida estás actualmente? ¿Destruido o perseverando? ¿Qué es para ti más importante, buscar la vida fácil, optando por los dioses de oro y plata, o, aceptar con valentía las pruebas y dificultades con los ojos puestos en el Señor?
Aparecerán en nuestras vidas innumerables razones para no seguir adelante, pero hoy, te invito a que te agarres fuertemente de Jesús y del mensaje que hoy nos da… “Con su perseverancia salvarán sus almas”… ¡Seamos, pues perseverantes!
¡Aguante, paciencia y mansedumbre! Nos pide el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate (Alégrense y Regocíjense) sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Y no olvides honrar a tu padre y a tu madre, hoy y siempre.
(Guía mensual)
“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

