“Quien ama a Dios está completo, pues ésta es la clave de la vida” (Mt 22, 34-40)

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LA PALABRA DIARIA

Viernes, XX Semana. Tiempo ordinario

Color: BLANCO

20 de agosto de 2021

Memoria Obligatoria: San Bernardo, Abad y Doctor de la Iglesia

Primera lectura: Ruth 1,1. 3-6. 14-16. 22
Comienzo del libro de Ruth
En tiempo de los jueces, hubo hambre en el país, y un hombre emigró, con su mujer Noemí y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. Elimélec, el marido de Noemí, murió, y quedaron con ella sus dos hijos, que se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orfá y la otra Rut. Pero, al cabo de diez años de residir allí, murieron también los dos hijos, y la mujer se quedó sin marido y sin hijos. Al enterarse de que el Señor había atendido a su pueblo dándole pan, Noemí, con sus dos nueras, emprendió el camino de vuelta desde la campiña de Moab. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí.
Noemí le dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella.»
Pero Rut contestó: «No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios.» Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la siega de la cebada cuando llegaron a Belén.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 145,5-6ab.6c-7.8-9a.9bc-10
R/. Alaba, alma mía, al Señor
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él. R/.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. R

Evangelio: Mt 22, 34-40
Lectura de santo Evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?» Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero de los mandamientos. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas».

Palabra del Señor


“Quien ama a Dios está completo, pues ésta es la clave de la vida” (Mt 22, 34-40)

Hermanos queridos, la vida es un viaje donde sólo tenemos el ticket de ida y mientras llegamos a nuestro destino tenemos que decir: “cuantas vueltas da la vida”. Así le ocurrió a Noemí quien perdió a su esposo e hijos y quedó sola en medio de su viaje. Cuando le dijo a Rut que se quedara en su pueblo, ella le expresó que no la dejaría. Frente a esta situación sólo quienes estén aferrados a Dios son los que podrán disfrutar plenamente del camino. No hay caminos malos si la compañía es la correcta, y al cristiano siempre lo acompaña Jesús pues no te deja, vive contigo en todo momento.
Debemos recordar que no hay persona en este mundo que escape a la infinita gracia y misericordia de Dios. Él no mira tus defectos ni anota tus pecados, solo te pide que los reconozcas y te arrepientas. Sin importarle cuántas veces te desvíes, siempre te ayuda a llegar a tu destino.
Quien ama a Dios está completo, pues ésta es la clave de la vida; y quien ama a Dios sobre todas las cosas, se ama a sí mismo. Y si te amas puedes amar a los demás.
Alaba alma mía al Señor y ayuda a que todos nosotros, tus hijos, nos amemos unos a otros sin esperar nada a cambio más que la alegría de sentirnos dignos de tu amor.
En este día cierra los ojos, abre tu mente y respira profundamente agradeciendo a Dios por todo lo que tienes, por lo que aún no te ha llegado y por lo que te quitó. Nunca olvides que Dios escribe recto en líneas torcidas.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍