“Estamos llamados a ser la mano que ayude a tantos que sufren humillaciones” (Mt 12,14-21)

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LA PALABRA DIARIA

Sábado, XV Semana del Tiempo Ordinario

Color: VERDE

17 de julio de 2021

Primera lectura: Éx 12,37-42
Lectura del libro del Éxodo

En aquellos días, los israelitas marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una multitud inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado. Cocieron la masa que habían sacado de Egipto, haciendo hogazas de pan ázimo, pues no había fermentado, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse; y tampoco se llevaron provisiones. La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor. Noche en que veló el Señor para sacarlos de Egipto: noche de vela para los israelitas por todas las generaciones.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 135,1.23-24.10.12.13-15
R/. Den gracias al Señor, porque es bueno: Porque es eterna su misericordia.
En nuestra humillación, se acordó de nosotros. R/.
Y nos libró de nuestros opresores. R/.
Él hirió a Egipto en sus primogénitos. R/.
Y sacó a Israel de aquel país. R/.
Con mano poderosa, con brazo extendido. R/.
Él dividió en dos partes el mar Rojo. R/.
Y condujo por en medio a Israel. R/.
Y arrojó en el Mar Rojo al Faraón. R/.

Evangelio: Mt 12,14-21
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Miren a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

Palabra del Señor


“Estamos llamados a ser la mano que ayude a tantos que sufren humillaciones” (Mt 12,14-21)

¿Te has preguntado alguna vez qué es una caña cascada o un pábilo vacilante? La caña crecía firme, vigorosa alta y verdosa en las orillas de los ríos de Israel. Muchas veces iba perdiendo su reciedumbre por el pasar del tiempo, por el vigor de la brisa y por las corrientes del río. El sol, además, las secaba y debilitaba. Un pábilo es la mecha de fibra de lino utilizada en las lámparas antiguas. Esta mecha se encendía tomando energía del aceite en donde flotaba. Las lámparas eran utilizadas para alumbrar las casas por un tiempo. Las lecturas de hoy, pues, comparan al pueblo de Dios del Éxodo y a los más débiles en tiempos de Jesús a esas cañas débiles y abatidas por fuerzas mayores y por el desgaste y uso.
La primera lectura habla sobre la fe del pueblo de Israel. Es un numeroso pueblo debilitado, desgastado, humillado, abusado y esclavizado por el poder del reino egipcio. Dios cumple su palabra y saca a su pueblo de la esclavitud. Nos encontramos ante la salida hacia el desierto para dirigirse a la tierra prometida. Dios, en su “misericordia eterna” les “extiende su mano poderosa”, los conduce y los “libra de los opresores”.
Hoy Jesús continúa el camino de liberación sin desfallecer. Su misión es firme y nunca se apaga su mecha a pesar de las presiones de aquellos que “planean el modo de acabar con él”. No deja de iluminar la buena noticia de la salvación y liberación hacia su pueblo. Jesús experimenta el sufrimiento, la opresión y las injusticias vividas por su pueblo. Nunca dispuesto a claudicar ni desfallecer.
Estamos llamados a ser la mano que ayude a tantos que sufren humillaciones, injusticias, desprecios, abandonos por causa de egoísmos. Nuestra gente necesita de nuestra motivación, de nuestros oídos, de nuestras atenciones y de nuestro ánimo para que puedan encontrarse con la “misericordia eterna” del Dios de Jesús. Demos el paso hacia la liberación integral y seamos firmes ante las fuerzas que no quieren que el Reino de Dios se haga vida en nuestras vidas.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍