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LA PALABRA CADA DÍA
XXV Semana. Tiempo Ordinario
“El Mesías y el Enviado de Dios”
Sábado, 26 de septiembre del 2025
Color: BLANCO
Primera lectura: Za 2,5-9.14-15a
Lectura del Profeta Zacarías
Alcé los ojos y vi a un hombre con un cordel de medir. Pregunté: «¿A dónde vas?» Él Me contestó: «A medir a Jerusalén, para comprobar su anchura y longitud.» Entonces salió el ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le vino al encuentro, diciéndole: «Corre y di a aquel joven: “Jerusalén será ciudad abierta, por la multitud de hombres y ganado que hay dentro de ella”; yo seré para ella –oráculo del Señor– una muralla de fuego en torno y gloria dentro de ella”.
«Alégrate y goza, hija de Sión, que yo vengo a habitar dentro de ti – oráculo del Señor–. Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos, y serán pueblo mío, y habitaré en medio de ti».
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: Jr 31,10.11-12ab.13
R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño
Escuchen, pueblos, la Palabra del Señor, anúncienla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño.» R/.
«Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte.» Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R/.
Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas. R/.
Evangelio: Lc 9,43b-45
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Métanse bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres». Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
Palabra del Señor
“El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño”
Dios nunca se aleja de su pueblo, aunque a veces sintamos que las ruinas, los miedos y los silencios nos superan. Así lo expresa la imagen tierna y fuerte del profeta Zacarías: el Señor promete ser “muralla de fuego” alrededor de Jerusalén y gloria en medio de ella. No estamos solos ni desprotegidos; Dios está activo, custodiando y obrando en favor de quienes esperan en Él, aunque todavía no logren ver el final de la prueba. En nuestro tiempo, donde surgen incertidumbres, cambios repentinos y desafíos sociales, esta promesa es como agua fresca: “Yo seré para ella –oráculo del Señor– una muralla de fuego en torno y gloria dentro de ella.” Es el amor fiel del pastor que jamás abandona a su rebaño.
Este cuidado no es una protección aislante o pasiva. La presencia de Dios busca congregar, alegría compartida y apertura a todos los pueblos. El anuncio de que muchas naciones se unirán y serán su pueblo habla de esperanza, de universalidad, de un amor que crece y abraza más allá de fronteras y heridas antiguas. Por eso, cada comunidad, cada familia y cada corazón está llamado a abrirse a esa presencia animadora, uniendo oración, fraternidad y servicio en todo lo que vive y emprende.
La ternura del pastor que guarda a su rebaño es también la promesa de que los desgarrados serán reunidos, los que sufren serán consolados y la alegría brotará en los corazones fatigados. El Señor se hace cercano especialmente en medio del dolor y la incertidumbre. “El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño:” esta certeza no es ingenuidad, sino la raíz firme de una confianza que nos impulsa a avanzar, incluso cuando no todo se comprende o se ve con claridad.
El Evangelio nos lleva a la realidad de la cruz. Jesús, en el momento de mayor admiración popular, no se deja llevar por las ovaciones, sino que prepara a los suyos para el misterio de su entrega. Sus palabras parecen incomprensibles, y sus discípulos temen preguntar. La fe cristiana no rehúye el sufrimiento ni lo esconde; lo ilumina y lo habita, sabiendo que la gloria de Dios se revela tanto en los signos grandiosos como en el paso humilde y perseverante del camino cotidiano.
Hoy eres invitado a abrir tus puertas y tu corazón a la presencia protectora y renovadora del Señor. Deja que la imagen del pastor te llene de ánimo: eres valioso y cuidado, aun en los momentos de confusión. Abraza la esperanza de la comunión y vive con la confianza de quien sabe que Dios conduce, transfigura y llegará contigo a la alegría nueva. Permite hoy que su amor sea tu muralla y tu alegría, y deja que esa esperanza florezca en tu entorno y en tu comunidad.
(Guía Litúrgica)
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13)✍

