Hace poco, el Presidente de la República Dominicana, dispuso una serie de cambios en cargos de la administración pública, entre ellos al Ministro de Educación.
A dos días de su juramentación y me parece que sin ningún tipo de arqueo ni diagnostico, el funcionario ya definió las prioridades en la política educativa del país.
Para el nuevo Ministro de Educación, de quien no pongo en dudas su capacidad en materia de educación, las prioridades que debe afrontar la política educativa, son:
- Garantizar que los niños aprendan a leer y escribir bien en los grados de 1ero a 4to.,
- Fortalecer la educación para el trabajo,
- El inglés como segunda lengua,
- La programación en todos los cursos,
- Educación ciudadana y
- Formación de los docentes.
Disculpándo usted mi osadía, pero estos temas, mi qurido Ministro, ya están contemplados en el Plan Decenal de Educación y en el Currículo de la Educación Dominicana.
Estos dos instrumentos, junto a la Ley General de Educación y los diferentes reglamentos que sirven de fundamento para su aplicación, está definida la política Educativa del estado dominicano.
Para definir prioridades, lo primero que debe hacerse es un diagnóstico, seguido de un inventario de las necesidades educativas en el país. Partir de conceptos perceptibles, es un error que puede llevar, sus buenas intenciones a una estrepitosa caida.
En ocasion del inicio del proximo año escolar, mi sugerencia podría ser su mejor punto de partida, más aún cuando ello resulta procedimental, sin importar si tenemos o no un nuevo incumbente en el ministerio.
Actuar bien y confiadamente, implica disponer de datos que nos señalen las Fortalezas y debilidades del sistema que se dirige y administra.
No es posible analizar la realidad, sin ir a ella y contactar objetivamente lo que allí ocurre.
Entiende usted por qué no lo veo así como usted lo plantea?