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Por: Juan C. Benzán
Yo que he sido actor inexhausto de ubérrimas extensas travesuras románticas, al abordar a la preciada adultez de mi convulsa existencia de ser imperfecto he llegado a la feliz conclusión de que no es aconsejable a los seres humanos ostentar el dote de ávido sempiterno conquistador de memorables romances acaecidos, vetustos, vigentes o ya idos, puesto que por más que hurguemos, al plasmar la síntesis de nuestras vicisitudes nos cautiva el inefable convencimiento de que en lo concúbito todas las mujeres saben hacer lo mismo en la cama y en el sexo, que lo más importante es el caudal de los sagrados valores humanos y la fragancia femenina que abrigan a nuestras valiosas féminas, porque el resto es materia de relleno similar a la que hace mención el insigne padre del psicoanálisis Sigmund Freud al referirse a la metafísica como método de la filosofía idealista, en contraste con la dialéctica que es el método de la filosofía materialista, respecto al origen del hombre, de todo el universo y su vinculación con las teorías idealista y materialista.
Prof. Juan C. Benzán
Hato del Padre, San Juan.

