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“Un «sí» que transforma el corazón: llamados a ser discípulos y misioneros”

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“Un «sí» que transforma el corazón: llamados a ser discípulos y misioneros”

LA PALABRA CADA DÍA

XXVIII Semana. Tiempo Ordinario

“Un «sí» que transforma el corazón: llamados a ser discípulos y misioneros”

Lunes, 12 de octubre de 2026

Color: BLANCO

Primera lectura: 1Cr 15,3-4,15-16;16,1-2
Lectura del Primer Libro de las Crónicas

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas. Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como lo había mandado Moisés por orden del Señor. David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos.
Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

Palabra de Dios

O bien Hechos 1, 12-14

Salmo Responsorial: 26,1.2.3.4.5

R/. El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R/.
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo. R/.
Lo único que pido, lo único que busco, es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R/.
Él me protegerá en su tienda el día del peligro; me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca. R/.

Evangelio: Lc 11,27-28
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer entre el gentío levantó la voz diciendo: «¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!». Pero él repuso: «Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!».

Palabra del Señor


“Un «sí» que transforma el corazón: llamados a ser discípulos y misioneros”

Hoy celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Según la tradición, se apareció al apóstol Santiago en Zaragoza sobre una columna. Esta columna o pilar se ha convertido en el símbolo de la presencia de María, quien fue el mayor testimonio de obediencia a Dios al decidir, en todo momento, hacer su voluntad.
El Evangelio también nos ofrece una enseñanza sobre María: una mujer proclama dichosa a la madre de Jesús, pero él responde: «Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen». Con estas palabras, Jesús no disminuye la grandeza de María, sino que revela que su verdadera dignidad radica en haber acogido la Palabra, haber creído en ella y haber transformado su fe en vida. Por eso, María es la primera discípula y misionera.
Asimismo, la Iglesia está llamada a recorrer este mismo camino: antes de anunciar el Evangelio, debe escucharlo; antes de enseñar, debe dejarse enseñar por Cristo; y antes de salir al encuentro de los demás, debe permitir que la Palabra transforme su propio corazón.
Hoy más que nunca, la Iglesia necesita bautizados conscientes de que la misión comienza en el corazón y se manifiesta en la vida diaria. Dios sigue llamando a hombres y mujeres dispuestos a llevar la luz del Evangelio donde haya oscuridad, consuelo donde haya sufrimiento y esperanza donde reine el desaliento.
Recordemos que el bautismo no fue solo un acontecimiento del pasado, sino el comienzo de una vocación permanente. Cada día es una oportunidad para renovar nuestro «sí» al Señor, como lo hizo la Virgen María, y para vivir como discípulos misioneros, haciendo presente el amor de Cristo con la alegría de quien ha descubierto el mayor de los tesoros.
Eres bautizado, eres misionero. Y tú, ¿estás escuchando y poniendo en práctica la Palabra de Dios?

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍