“Todo es posible para el que tiene fe”: La Palabra del Lunes 👇

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LA PALABRA CADA DÍA

Lunes, VII Semana. Tiempo Ordinario

“Todo es posible para el que tiene fe”

Color: VERDE o BLANCO

21 de febrero del 2022
San Pedro Damián, Obispo y Doctor de la Iglesia
Primera Lectura: Sant 3,13-18
Lectura de la Carta del Apóstol Santiago

Hermanos míos: ¿Hay alguno entre ustedes sabio y entendido? Que lo demuestre con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría. Pero, si tienen el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no anden gloriándose, porque sería pura falsedad. Esa sabiduría no viene del cielo, sino que es terrena, animal, diabólica. Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 18,8.9.10.15
R/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.
La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R/.
Que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío. R/.

Evangelio: Mc 9, 13-28
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, cuando Jesús hubo bajado del monte, al llegar a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos letrados discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo.
Él les preguntó: «¿De qué discuten?» Uno le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces».
Él les contestó: «¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo los tendré que soportar? tráiganmelo». Se lo llevaron.
El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?» Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos».
Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.» Entonces el padre del muchacho gritó: «Tengo fe, pero dudo; ayúdame».
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él.» Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?» Él les respondió: «Esta especie sólo puede salir con oración y ayuno»”.

Palabra del Señor


“Todo es posible para el que tiene fe”

Desde el punto de vista bíblico la sabiduría es un don de Dios; don que posibilita una serie de realidades, pero que, a la vez, es incompatible con otras tantas. Santiago en la primera lectura (Sant 3,13-18) nos dice que “la sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera”. El salmo 18, nos indica que la sabiduría divina, nos lleva por gracia divina y por la Reflexión asidua de las Sagradas Escrituras. Estamos llamados a acoger esa sabiduría divina y a actuar conforme a ella.
En el evangelio se nos narra la imposibilidad que los discípulos experimentan para echar un espíritu inmundo. Jesús vuelve a recalcar el poder que tiene la fe. El padre del niño, aunque acude a Jesús y a sus discípulos, aún tiene dudas en su corazón, por tal sentido Jesús tiene que aclararle que “todo es posible para el que tiene fe”. La fe en Jesús debe mover al ser humano a pedir hasta lo que parece imposible, a esperar hasta lo que parece inesperable. El padre del niño poseído tiene que profesar la fe y saltar la barrera de la duda con la ayuda del Señor, que obra el milagro y refuerza la incredulidad y la vacilación del padre del niño. Que el Señor nos regale el don de la sabiduría y fortalezca nuestra fe.

(Guía Mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍