“Tenemos que ser tolerantes y humildes con los demás” (Lc 6, 39-42)

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LA PALABRA DIARIA

Viernes, XXIII Semana. Tiempo ordinario

“Tenemos que ser tolerantes y humildes con los demás” (Lc 6, 39-42)

Color: VERDE

10 de septiembre de 2021

Primera lectura: I Tim 1,1-2.12-14
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios, nuestro salvador, y de Jesucristo, nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 15,1-2a.5.7-8.11
R/. Tú eres, Señor, mi heredad
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi cáliz; mi suerte está en tu mano. R/.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio: Lc 6, 39-42
Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»

Palabra del Señor


“Tenemos que ser tolerantes y humildes con los demás” (Lc 6, 39-42)

Pasamos a la lectura de otra carta paulina, la 1era. a Timoteo, que es una carta corta, pues apenas tiene 6 capítulos. La segunda es todavía más corta, ya que tiene 4 capítulos. Los primeros versículos del texto, Pablo saluda de manera muy afectuosa a Timoteo, a quien considera un verdadero hijo en la fe. Pablo agradece al Señor el ministerio que le ha otorgado y donde lo ha fortalecido. Reconoce su condición de perseguidor y violento, pero al mismo tiempo da fe de que el Señor fue misericordioso y que tenía ese comportamiento por la ignorancia. Pablo nos muestra, no solamente el camino del afecto, sino también de la humildad frente a Dios y de la necesidad de asumir la dimensión ministerial de la vida cristiana.
En el Evangelio, Lucas vuelve a insistirnos sobre nuestra condición de pecadores y la necesidad de experimentar la misericordia de Dios. Nos invita a no juzgar, a no condenar, a perdonar y a dar, porque con la misma medida que medimos a los demás, Dios nos medirá a nosotros.
A partir del ejemplo del ciego que guía a otro ciego, nos invita a ver nuestros pecados y limitaciones, a no ver la viga en el ojo ajeno y no reconocer la nuestra y a eso Jesús le llama hipocresía. Es un llamado a la coherencia personal, a la mirada interior que siempre nos hace falta y al perdón, como fuente de crecimiento y de encuentro con el Señor.
Tenemos que ser tolerantes y humildes con los demás, ya que el Señor lo ha sido con nosotros. A veces pensamos que tenemos muchos méritos y que los demás no lo tienen, pero siempre hay que tomar conciencia de la bondad y la paciencia que ha tenido el Señor con nosotros y eso nos hacer ver las cosas con más serenidad y humildad.
En la vida cristiana, el amor es una condición necesaria y tiene su fundamento en Dios, para indicarnos que no debemos creernos más de lo que somos y que en la mayoría de las veces el cambio empieza con el perdón de uno mismo. Debemos pues, confiar en la actitud misericordiosa de Dios, que siempre nos invita a confiar más en El. Detengámonos y miremos nuestro interior, para ver las cosas que debemos cambiar y pedir así al Señor que nos otorgue las fuerzas necesarias para lograrlo y podamos exclamar lo que nos dice el Salmo 15 “Tú, Señor, eres el lote de mi heredad”.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍