Nacionales

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

admin 5 min de lectura 64
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

LA PALABRA CADA DÍA

XXV Semana. Tiempo Ordinario

“Sabiduría, cruz y refugio: El camino de fe junto a María”

Sábado, 26 de septiembre de 2026

Color: VERDE/BLANCO

Primera lectura: Ecl 11,9–12,8
Lectura del Libro del Eclesiastés

Disfruta mientras eres muchacho y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón, de lo que atrae a los ojos; pero que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo. Rechaza las penas del corazón y rehúye los dolores del cuerpo: niñez y juventud son vanidad. Acuérdate de tu Hacedor durante la juventud, antes de que lleguen los días desagradables y alcances los años en que dirás: «No les saco gusto.» Antes de que se oscurezca la luz del sol, la luna y las estrellas, y a la lluvia siga el nublado. Ese día temblarán los guardianes de casa y los valientes se encorvarán, las que muelen serán pocas y se pararán, las que miran por las ventanas se ofuscarán, las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino se apagará, se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán callando, darán miedo las alturas y rondarán los terrores.
Cuando florezca el almendro, y se arrastre la langosta, y no dé gusto la alcaparra, porque el hombre marcha a la morada eterna y el cortejo fúnebre recorre las calles. Antes de que se rompa el hilo de planta, y se destroce la copa de oro, y se quiebre el cántaro en la fuente, y se raje la polea del pozo, y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio. Vanidad de vanidades, dice Qohélet, todo es vanidad.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 89,3-4.5-6.12-13.14 y 17

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornen, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R/.
Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R/.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R/.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Evangelio: Lc 9,43b-45
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Métanse bien esto en la cabeza: al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres». Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Palabra del Señor


“Sabiduría, cruz y refugio: El camino de fe junto a María”
La Palabra de Dios de hoy nos invita a mirar la vida con sabiduría. El libro del Eclesiastés nos recuerda que la juventud, las fuerzas y los días de alegría son un regalo divino, pero también que todo en este mundo es pasajero. Por eso nos exhorta: «Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud». La verdadera sabiduría consiste en vivir cada momento con gratitud, sin olvidar que nuestra existencia encuentra su pleno sentido en Dios.
El salmo nos mueve a elevar una oración llena de confianza: «Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación». Aunque todo cambie, Dios permanece. Él es la roca firme en medio de nuestras incertidumbres, el amparo constante que sostiene a cada generación de creyentes.
En el Evangelio, mientras la multitud se admira por los milagros de Jesús, Él anuncia nuevamente su pasión. Los discípulos, sin embargo, no comprenden sus palabras. Con frecuencia nos ocurre lo mismo: admiramos las obras portentosas de Dios, pero nos cuesta aceptar el camino de la cruz. Jesús nos enseña que la gloria verdadera no está en el aplauso, sino en la entrega, el servicio y el amor capaz de sacrificarse.
Además, este sábado —día dedicado tradicionalmente a la Santísima Virgen María— contemplamos a aquella que supo vivir con sabiduría cada etapa de su vida. María guardó siempre a su Creador en la memoria, hizo de Dios su refugio y permaneció fiel aun cuando no comprendía del todo los acontecimientos que rodeaban a su Hijo. Su corazón creyente nos enseña a confiar y a atesorar la Palabra en lo más profundo.
Pidamos hoy a la Virgen María que nos ayude a valorar cada día como un don, a depositar nuestra confianza en el Señor y a seguir a Cristo con fidelidad, incluso cuando los caminos por los que nos conduce resulten difíciles de comprender. Amén.

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍