“Señor, ¡danos siempre de este pan!” (Jn 6, 24-35)

Loading

REFLEXIONANDO LA PALABRA DEL DOMINGO

XVIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Color: VERDE

1 de agosto de 2021 (Fiesta de san Alfonso María de Ligorio)

Primera Lectura: Ex 16,2-4.12-15
Lectura del libro del Éxodo
En aquellos días, la comunidad de los Israelitas protestó contra Moisés y Aarón, en el desierto diciendo: «¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, y comíamos hasta hartarnos! Nos han sacado a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad.»
El Señor dijo a Moisés: «Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día, lo pondré a prueba a ver si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles de mi parte: "Al atardecer comerán carne, por la mañana se saciarán de pan; para que sepan que yo soy el Señor, su Dios"».
Por la tarde, una banda de codornices cubrió todo el campamento; por la mañana, había una capa de rocío alrededor de campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, parecido a la escarcha. Al verlo, los israelitas se dijeron: —«¿Qué es esto?». Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: —«Es el pan que el Señor les da de comer.»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 77,3 y 4bc.23-24.25 y 54
R/. El Señor les dio un trigo celeste

Lo que oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, lo contaremos a la futura generación: Las alabanzas del Señor, su poder. R/.

Dio orden a las altas nubes, abrió las compuertas del cielo: Hizo llover sobre ellos maná, les dio un trigo celeste. R/.

El hombre comió pan de ángeles, el Señor les mandó provisiones hasta la hartura. Los hizo entrar por las santas fronteras, hasta el monte que su diestra había adquirido. R/.

Segunda Lectura: Ef 4, 17. 20-24
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Hermanos: Esto es los que digo y aseguro en el Señor: que no anden ya, como en el caso de los gentiles, que andan en la vaciedad de sus criterios.
Ustedes, en cambio, no es así como han aprendido a Cristo, si es que es él a quien han oído y en él fueron adoctrinados, tal como es la verdad en Cristo Jesús; es decir, a abandonar el anterior modo de vivir, el hombre viejo corrompido por deseos seductores, a renovarse en la mente y en el espíritu y a vestirse de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

Palabra de Dios

Evangelio: Juan 6,24-35
Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: —«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús contesto: —«Les aseguro, me buscan, no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron: —«Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?».
Respondió Jesús: —«La obra que Dios quiere es ésta: que crean en el que él ha enviado».
Le replicaron: —«¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo"».
Jesús les replicó: —«Les aseguro que no fue Moisés quien les dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron: —«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó: -“Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».

Palabra del Señor


“Señor, ¡danos siempre de este pan!” (Jn 6, 24-35)

La gente busca a Jesús porque quiere más pan. Ve que no ha entrado en la barca con los discípulos y, por ello, no entiende cómo ha hecho para llegar a Cafarnaúm. Tampoco entiende el milagro de la multiplicación de los panes. Según la gente, Jesús hizo lo que Moisés había hecho en el pasado: alimentar a todos en el desierto, hasta la saciedad. Yendo detrás de Jesús, ellos querían que el pasado se repitiera. Pero Jesús pide a la gente que deben dar un paso más. Además del trabajo por el pan que perece, hay que trabajar por el alimento que no perece. Este nuevo alimento lo dará el Hijo del Hombre. Él nos da la vida que dura por siempre. Él abre para nosotros un horizonte sobre el sentido de la vida y sobre Dios.
“¿Cuál es la obra de Dios?” La gente pregunta: ¿Qué debemos hacer para realizar este trabajo (obra) de Dios? Jesús responde que la gran obra que Dios nos pide “es creer en aquel que Dios envió”. O sea, ¡creer en Jesús! Están pidiendo señales. “¿Qué señal realizas para que podamos creer?” Jesús responde “La obra de Dios es creer en aquel que le ha enviado”, esto es, creer en Jesús.
Y siguen argumentando: En el pasado, nuestros padres comieron el maná que les fue dado por Moisés. Ellos lo llamaron “pan del cielo” (Sab 16,20), o sea, “pan de Dios”. Moisés sigue siendo un gran líder, en quien ellos creen. Si Jesús quiere que la gente crea en Él, tiene que hacer una señal mayor que la de Moisés. “¿Cuál es tu obra?” Jesús responde que el pan dado por Moisés no era el verdadero pan del cielo.
Venía de arriba, sí, pero no era el pan de Dios. El verdadero pan del cielo, el pan de Dios, es el pan que vence la muerte y trae vida. Es aquel que hace a la gente liberarse de los esquemas del pasado. Para él, fidelidad al pasado es aceptar lo nuevo que llega como fruto de la semilla plantada en el pasado.
“Señor, ¡danos siempre de este pan!” Jesús responde claramente: “¡Yo soy el pan de vida!” Comer el pan del cielo es lo mismo que creer en Jesús y aceptar el camino que Él nos ha enseñado, a saber: “¡Mi alimento es hacer la voluntad del Padre que está en el cielo!”. Este es el alimento verdadero que sustenta a la persona, que da un rumbo a la vida, y que trae vida nueva.

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la Vida te colme con su alegría y con su paz y te conceda la salud” ✍