“Seamos de los que aspiran a seguir la voz del Pastor para llevar paz” (Mc 6, 30-34)

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LA PALABRA DEL DOMINGO

XVI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Color: VERDE

18 de julio de 2021

Primera Lectura: Jr 23,1-6

Lectura del libro de Jeremías

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño –oráculo del Señor–.
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean mi pueblo: Ustedes dispersaron mis ovejas, las expulsaron, no las guardaron; pues yo les tomaré cuentas, por la maldad de sus acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Miren que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia.»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 22, 1-3a.3b-4.5.6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/.

Segunda Lectura: Ef 2, 13-18
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Hermanos: Ahora están en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, están cerca los que antes estaban lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos, Judíos y Gentiles una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a ustedes, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Palabra de Dios

Evangelio: Mc 6,30-34
Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra del Señor


“Seamos de los que aspiran a seguir la voz del Pastor para llevar paz” (Mc 6, 30-34)

La liturgia de hoy nos retoma el tema del buen pastor. Hoy nos enfocamos en las características que todo pastor -religioso, líder, padre, madre, educador…- debe poseer. Sin embargo, la primera lectura del libro de Jeremías nos presenta cómo NO deben ser los pastores. Dios, a través del profeta Jeremías, se queja de los pastores que dispersan a la gente y no la guardan y cuidan, ni la protegen del peligro. Estos son malos pastores que solamente piensan primero en ellos mismos, sus privilegios y sus propias seguridades. Pero Dios, en su infinita misericordia, no deja desprotegido a su pueblo y le promete un pastor especial que llamarán “el Señor nuestra Justicia”. Un líder que pastoreará y protegerá al pueblo.
Para Pablo el pastor está llamado a ser fuente de paz y es un enviado para “derribar” el muro del odio. Un buen pastor es un hombre nuevo, reconciliador y unificador que transmite la noticia de la paz para que todos “podamos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu”. Este pastor acerca, vivifica mediante el Espíritu y crea la unidad entre los miembros del pueblo. El salmo de hoy nos refuerza las cualidades del Señor, el verdadero buen pastor. Es un pastor que nunca nos falla, que nos conduce a la seguridad y a la paz para que recobremos nuestras fuerzas. Es un pastor que camina con nosotros en los momentos de dificultad y en las oscuridades de la vida; permite que podamos sentarnos en la mesa del compartir. Es un pastor bondadoso y misericordioso “por años sin término”.
Hoy se nos motiva a reflexionar sobre nuestro pastoreo. Se nos motiva, como pastores, a orar y a tranquilizar nuestro espíritu para dejarnos penetrar por la fuerza del Espíritu. Nos cabe preguntarnos, y analizarnos cada día. ¿Cómo estamos pastoreando a nuestra feligresía? ¿A nuestras comunidades? ¿A nuestras familias? ¿A nuestros alumnos? ¿Servimos con corazón misericordioso? ¿Somos capaces de comprender y escuchar? ¿Somos conciliadores y abrimos espacios para todos? ¿Somos coherentes fuera y dentro de nuestros hogares? ¿Acogemos a todos sin distinción? ¿Oramos y nos dejamos guiar por la voz del Buen Pastor o tendemos a guiarnos por nuestros impulsos humanos? Seamos de los que aspiran a seguir la voz del Pastor para llevar paz, unidad, sanidad, justicia, compasión, equidad y amor a todos los ambientes en los que nos movemos.

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la Vida te colme con su alegría y con su paz y te conceda la salud” ✍