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Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

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Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

LA PALABRA CADA DÍA

XXI Semana. Tiempo Ordinario

“Seguidores y enviados: El legado vivo de San Bartolomé”

Lunes, 24 de agosto de 2026

Color: ROJO

Primera lectura: Ap 21,9b-14
Lectura del Libro del Apocalipsis

El ángel me habló así: «Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.» Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 144,10-11.12-13ab.17-18
R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y la majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R/.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio: Jn 1,45-51
Lectura del Santo Evangelio según San Juan

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» Jesús le responde: «Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel» Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió: «Yo les aseguro: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor


“Seguidores y enviados: El legado vivo de San Bartolomé”

Hoy celebramos la festividad del apóstol San Bartolomé, a quien la tradición identifica con Natanael, uno de los doce apóstoles mencionados en el Nuevo Testamento. Su nombre, que significa «hijo de Tolomé», sugiere un origen hebreo. Según los evangelios, Jesús lo llamó a seguirlo, situándolo en el núcleo de los acontecimientos fundamentales del cristianismo. Su figura se menciona principalmente en los evangelios de Mateo, Marcos y Juan, aunque la mayor parte de los datos sobre su vida proviene de la tradición oral.
La historia de San Bartolomé y las celebraciones en torno a su festividad destacan en la tradición cristiana. Desde sus orígenes como apóstol hasta las costumbres desarrolladas en su honor, su legado ofrece un recorrido lleno de fe y cultura en diversas comunidades del mundo.
Tras la resurrección de Cristo y el Pentecostés, San Bartolomé emprendió su misión evangelizadora, extendiendo el Evangelio por la India, Arabia, Etiopía, Egipto y Armenia, además de difundir el cristianismo en Frigia, Cilicia y el Bósforo.
Su martirio y muerte se atribuyen a Astiages, rey de Armenia y hermano del rey Polimio, a quien Bartolomé había convertido. El monarca ordenó que fuera desollado vivo en su presencia hasta que renunciara a su fe o muriera. De este modo, entregó su vida a Dios dando testimonio de Cristo.
El Evangelio de hoy narra su encuentro con Jesús, mientras que la lectura del Apocalipsis evoca las doce columnas que simbolizan a los doce apóstoles de Jesús, el Cordero de Dios.
Nuestros nombres están escritos en la palma de la mano del Señor. También nosotros somos apóstoles, es decir, «enviados» a dar testimonio y anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios. Unidos en la Iglesia, estamos llamados a continuar el servicio apostólico. Pidamos la fuerza del Espíritu para ser luz del mundo y sal de la tierra.

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍