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“Que el Espíritu Santo nos guíe hacia el traje de gala” (Mt 22, 1-14)

LA PALABRA DIARIA

Jueves, XX Semana. Tiempo ordinario

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Color: VERDE o BLANCO

19 de agosto de 2021

Feria o Memoria Libre: San Juan Eudes, Presbítero y San Ezequiel Moreno, Obispo

Primera lectura: Jue 11, 29-39a
Lectura del libro de los Jueces

En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté. Jefté atravesó Galaad, de allí marchó contra los amonitas, e hizo un voto al Señor: «Si entregas a los amonitas en mi poder, el primero que salga a recibirme a la puerta de mi casa, cuando vuelva victorioso de la campaña contra los amonitas, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto.»
Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó; los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit (veinte pueblos) y hasta Prado-viñas. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sujetos a Israel. Jefté volvió a su casa de Atalaya. Y fue precisamente su hija quien salió a recibirlo, con panderos y danzas; su hija única, pues Jefté no tenía más hijos o hijas. En cuanto la vio, se rasgó la túnica, gritando: «¡Ay, hija mía, qué desdichado soy! Tú eres mi desdicha, porque hice una promesa al Señor y no puedo volverme atrás.»
Ella le dijo: «Padre, si hiciste una promesa al Señor, cumple lo que prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos.»
Y le pidió a su padre: «Dame este permiso: déjame andar dos meses por los montes, llorando con mis amigas, porque quedaré virgen.»
Su padre le dijo: «Vete.»
Y la dejó marchar dos meses, y anduvo con sus amigas por los montes, llorando porque iba a quedar virgen. Acabado el plazo de los dos meses, volvió a casa, y su padre cumplió con ella el voto que había hecho.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 39, 5.7-8a.8b-9.10
R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños. R/.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.
Como está escrito en mi libro– «para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R/.
He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R/.

Evangelio: Mt 22,1-14
Lectura del santo Evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Vengan a la boda.” Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren, convídenlos a la boda.” Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?”. El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor


“Que el Espíritu Santo nos guíe hacia el traje de gala” (Mt 22, 1-14)

En la primera lectura. haremos un poco de historia. Jefté, hijo ilegítimo y por esta razón sus medios hermanos lo expulsaron para que no tuviera herencia. Sin embargo, cuando los oprimieron, los galaditas acudieron a Jefté para que encabezara la liberación de su pueblo y éste aceptó, suponiendo que el Señor lo ayudaría a ganar.
En la guerra contra los amonitas, Jefté pronuncia un voto que vincula el éxito en la batalla con un sacrificio. Promete sacrificar al primero que encuentre cuando vuelva victorioso. La persona que sale a recibirlo es su única hija.
¿Cuáles son las que cosas qué debemos cuidarnos? De las promesas hechas con entusiasmo.
Pidamos al Señor que como a Jefté nos dé una fe conquistadora, que nos dé entusiasmo para leer la Palabra de Dios y apropiarnos de ella, y que nos aparte de las cosas que no son de su agrado.
En el evangelio de hoy el Señor nos habla, como casi siempre lo hace, en parábola. En esta ocasión el rey nos está invitando para una boda; ¿pero quién es el rey? nuestro padre celestial y ¿quién es el novio? Nuestro Señor Jesucristo. Pero debemos recordar algunas cosas; cuando nos lleguen los mensajeros del reino con la invitación no hagamos como el pueblo judío, que cuando recibieron los primeros mensajeros con la invitación (que se trataba de los profetas) prefirieron ir a sus negocios y labranzas y rechazaron la invitación). Se les envió una segunda invitación, esta vez con los apóstoles y llegaron al extremo de encarcelarlos y matarlos.
Pidamos al Señor que el Espíritu Santo nos guíe hacia el traje de gala (está hecho de santidad y justicia, pero debemos quitarnos primero el traje del pecado) para no perdernos esa maravillosa fiesta.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

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