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LA PALABRA CADA DÍA
XXVI Semana. Tiempo Ordinario
“Para nuestro Señor todos somos iguales”
Martes, 1 de octubre del 2024
Primera lectura: Job 3,1-3.11-17.20-23
Lectura del Libro de Job
Job abrió la boca y maldijo su día diciendo: «¡Muera el día en que nací, la noche que dijo: “Se ha concebido un varón!”
¿Por qué al salir del vientre no morí o perecí al salir de las entrañas? ¿Por qué me recibió un regazo y unos pechos me dieron de mamar?
Ahora dormiría tranquilo, descansaría en paz, lo mismo que los reyes de la tierra que se alzan mausoleos, o como los nobles que amontonan oro y plata en sus palacios. Ahora sería un aborto enterrado, una criatura que no llegó a ver la luz. Allí acaba el tumulto de los malvados, allí reposan los que están rendidos.
¿Por qué dio luz a un desgraciado y vida al que la pasa en amargura, al que ansía la muerte que no llega y escarba buscándola más que un tesoro, al que se alegraría ante la tumba y gozaría al recibir sepultura, al hombre que no encuentra camino porque Dios le cerró la salida?»
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 87,2-3.4-5.6.7-8
R/. Llegue, Señor, hasta ti mi súplica
Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia; llegue hasta ti mi súplica, inclina tu oído a mi clamor. R/.
Porque mi alma está colmada de desdichas, y mi vida está al borde del abismo; ya me cuentan con los que bajan a la fosa, soy como un inválido. R/.
Tengo mi cama entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, de los cuales ya no guardas memoria, porque fueron arrancados de tu mano. R/.
Me has colocado en lo hondo de la fosa, en las tinieblas del fondo; tu cólera pesa sobre mí, me echas encima todas tus olas. R/.
Evangelio: Lc 9,51-56
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?» Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Palabra del Señor
“Para nuestro Señor todos somos iguales”
¿Quién era Job?
Un hombre temeroso de Dios y apartado del mal. Con una bonita familia compuesta por siete hijos y tres hijas, con numerosos amigos y un personal que le servía en las necesidades de su casa; poseía animales, pues era un próspero ganadero. Un hombre lleno de bendiciones materiales y espirituales. Como decimos: le iba muy bien.
Le llegó la hora de la prueba, lo perdió todo, sus hijos fallecieron, su fortuna desapareció, una verdadera prueba de las que muchas veces se nos presentan en la vida. En esos momentos de angustia, este hombre temeroso de Dios deseó no haber nacido y se preguntó por qué no murió al salir del vientre de su madre. Su sufrimiento fue tan grande que se hizo una serie de preguntas: ¿por qué su madre salió embarazada?, ¿por qué fue cargado al nacer y colocado encima del vientre de su madre y amamantado, si le esperaba tanto sufrimiento y amargura?
En ocasiones a nuestras vidas se presentan pruebas difíciles, como la muerte de familiares, pérdida de empleo, enfermedades catastróficas (como el cáncer), problemas económicos. Estas situaciones hacen dudar de la presencia de Dios en nuestras vidas. Nuestra fe se tambalea.
Pidamos a Dios que en esos momentos desagradables, que nos quitan la paz y nos llevan a preguntarnos ¿por qué me tiene que suceder a mí?, nuestro Creador y Rey nos permita ver cuál es Su propósito en nuestras vidas, y qué Él nos quiere decir en medio de las pruebas. Oremos al Señor con el Salmo 87, a propósito del Año de la Oración. Solo con oración podemos ver el propósito de Dios en nuestras vidas.
El Evangelio de hoy nos habla del envió de los apóstoles Santiago y Juan a Jerusalén. Allí se detuvieron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento, los samaritanos al enterarse que se dirigían a Jerusalén, no le permitieron el hospedaje. Como sabemos los samaritanos y judíos no tenían buena relación, tenían diferencias religiosas. Al ver esta situación los discípulos de Jesús, Santiago y Juan le preguntaron a su maestro “¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?”. Ante esa actitud de sus discípulos Jesús les regaña y se marcharon a otra aldea.
Este Evangelio nos muestra lo que hay en el corazón de Jesús y en el de sus discípulos. Jesús sabía de las diferencias entre judíos y samaritanos y aunque no estaba de acuerdo con las creencias de los samaritanos no tenía prejuicios. Para nuestro Señor todos somos iguales sin importar creencias, nivel cultural, económico, raza; porque en su corazón hay amor, misericordia, perdón y la unión de todos los seres humanos.
Ante esta propuesta agresiva de estos apóstoles, Jesús prefiere seguir su camino y descansar en otro lugar. Pero Santiago y Juan Actuaron ante esta situación como paganos, como hombres naturales, no como hombres de Dios lleno de su Espíritu Santo.
¿Cómo actuamos nosotros cuando tenemos diferencias de criterios religiosos, políticos, etc.? ¿Queremos imponer nuestro criterio a como dé lugar? ¿o actuamos cómo persona de Dios, llena de su Espíritu Santo, siendo tolerantes cuando no estamos de acuerdo con el pensar o sentir del otro?
Para actuar en la vida como hombres de Dios, lleno de Espíritu, necesitamos oraciones constantes, oraciones personales y oraciones comunitarias.
Palabra del Señor
“Conocer las Sagradas Escrituras es conocer al Hijo de Dios”
Ser grande, tener dominio sobre los demás, tener poder, ser jefe… es la aspiración de muchos. Jesús desarticula esos deseos de sus discípulos, pone a un niño, indefenso, sin la malicia de algunos adultos, sin la experiencia de los expertos, pero con la candidez y dulzura necesarias para agradar a Dios. En vez de estar buscando puestos y prebendas, se ha de buscar el agradar a Dios de palabra y de obras. Quien habla bien de Jesús y en su nombre realiza signos y prodigios, debe tener nuestra cooperación por el éxito de misión. Luego esa misma persona no puede ir hablando mal de quien en su nombre realizó el bien.
Concluimos el mes de la Biblia. San Jerónimo cuya memoria celebramos hoy, por encargo del Papa se dedicó a traducir la Biblia al Latín vulgar, es decir a la lengua más usada en ese momento. La Iglesia ha sido un guardián fiel de las Sagradas escrituras, recomienda su lectura con un acompañamiento cercano de expertos. Meditar y orar con ella es necesario para todo cristiano. Conocer las Sagradas Escrituras es conocer al Hijo de Dios que se encarnó y se hizo hombre. Abre tu Biblia y comienza a leerla. Dios te impulse y anime a conocer, amar y transmitir su Palabra.
(Guía Mensual)
“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍

