Nacionales

Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares

admin 6 min de lectura 82
Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares

LA PALABRA CADA DÍA

XXIV Semana. Tiempo Ordinario

Virgen de las Mercedes: Clamor de libertad para nuestra patria

Jueves, 24 de septiembre del 2026

Color: BLANCO

Primera Lectura: Jer 30, 8-11a
Lectura del Libro de Jeremías
Acontecerá aquel día – oráculo de Yavé Sebaot – que romperé el yugo de sobre tu cerviz y tus coyundas arrancaré, y ya no servirán más a los extranjeros, sino a Yavé su Dios y a David su rey, que yo les suscitaré.
Pero tú no temas, siervo mío Jacob – oráculo de Yavé – ni desmayes, Israel, pues mira que yo acudo a salvarte desde lejos, para sacarte a ti y a tu linaje del país de tu cautiverio; volverá Jacob, se sosegará y estará tranquilo, y no habrá quien le inquiete, pues contigo estoy yo – oráculo de Yavé – para salvarte: pues acabaré con todas las naciones entre las cuales te dispersé. Pero contigo no acabaré; aunque sí te corregiré como conviene, ya que impune no te dejaré.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 125, 1-5
R/. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca
se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R/.
Hasta los gentiles decían: El Señor ha estado grande con ellos. El
Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R/.
Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los
que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R/.
Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.

Segunda Lectura: Gál 5, 1.13-25
Lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas

Para ser libres nos libertó Cristo. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud. Porque, hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad; sólo que no tomen de esa libertad pretexto para la carne; antes, al contrario, sírvanse por amor los unos a los otros.
Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si se muerden y se devoran mutuamente, ¡miren no vayan mutuamente a destruirse!
Por mi parte les digo: Si viven según el Espíritu, no darán satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacen lo que quisieran.
Pero, si son conducidos por el Espíritu, no están bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales les prevengo, como ya les previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu.

Palabra de Dios

Evangelio: Jn 2, 1-11
Lectura del Santo Evangelio según San Juan

Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.
Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? no ha llegado mi hora.»
Dice su madre a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga».
Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenen las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Sáquenlo ahora, les dice, y llévenlo al maestresala.» Ellos lo llevaron.
Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.

Palabra del Señor


Virgen de las Mercedes: Clamor de libertad para nuestra patria
«Para ser libres nos liberó Cristo» (Gál 5, 1)

  1. La libertad: don, dignidad y soberanía
    Estamos de fiesta nacional en la República Dominicana. Celebrar a la Virgen de las Mercedes es celebrar en nombre de la libertad. Junto con el don de la vida, el Señor nos ha regalado la libertad que otorga dignidad a todo ser humano y nos reconoce como un pueblo soberano.
    Sin embargo, la libertad es un don con frecuencia arrebatado, pisoteado o descuidadamente olvidado. Cuando esto sucede, reaparecen en la historia diversas formas de esclavitud. Hoy es un día para clamar juntos como nación: ¡Virgen de las Mercedes, rompe nuestras cadenas! Que tu manto protector siga cubriendo nuestra patria.
  2. El testimonio del escudo mercedario y las cadenas rotas
    Las cadenas rotas que contemplamos en las manos de la Virgen de las Mercedes nos recuerdan el anhelo de liberación de tantas personas que aún viven privadas de ella.
    El escudo mercedario expresa el profundo compromiso de esta espiritualidad con la defensa y promoción de la libertad, especialmente de quienes sufren cualquier forma de cautiverio corporal, moral o espiritual.
  3. La caridad que libera y entrega la vida
    «No hay amor más grande que dar la vida por los hermanos» (Jn 15, 13)
    Estas palabras sintetizan el núcleo de la espiritualidad mercedaria: entregar la propia vida al servicio de los demás y comprometerse con la dignidad y la libertad de cada persona. Todo devoto de la Virgen de las Mercedes está llamado a vivir este mismo compromiso, haciendo de su fe un testimonio concreto de caridad, servicio y liberación en la sociedad actual.
    Oración a la Santísima Virgen de las Mercedes
    Santa María de las Mercedes,
    ven pronto e intercede ante tu Hijo Jesucristo
    para que nos libre de nuestros cautiverios, desánimos, caídas e inconstancias.
    ¡Ven, Madre de las Mercedes! Te necesitamos.
    Ayúdanos a romper nuestras cadenas
    y enséñanos el camino de la verdadera libertad,
    para que nuestros corazones, libres de todo aquello que nos aparta de Dios,
    permanezcan siempre unidos al gran corazón del Padre. Amén.

(Guía Litúrgica)

“Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona del pueblo dominicano, ruega por nosotros y ayúdanos a vivir con fidelidad la gracia de nuestro Bautismo”✍