Los nuevos predicadores del atraso, están equivocado con la mineria: Por Natanael de los Santos
Los fundamentalistas ambientales de hoy son rebeldes sin causa. Los mismos que no pudieron seguir defendiendo el comunismo tras su colapso estrepitoso, han encontrado una nueva vía para canalizar su rebeldía estéril.
Son los que buscan notoriedad a toda costa. Los que viven de los "me gusta" en las redes sociales y han hecho del activismo hueco un medio de vida, en medio de una sociedad leve, sin capacidad de análisis profundo. Ahora pretenden levantar banderas contra la minería.
Pero hay una ironía que los desnuda: el teléfono que usan para oponerse a la minería contiene 18 minerales diferentes que vienen de la extracción minera.
Olvidan que el vehículo en el que se transportan y el combustible que lo mueve vienen de la minería. Que la ropa que los cubre es posible gracias a procesos y maquinarias que también vienen de la minería.
Si evaluamos el día a día de cualquier dominicano, la verdad es aplastante:
Se levanta de una cama hecha de metal o de madera procesada con equipos de metal. Se baña con agua canalizada por tuberías y que se abre con un grifo que es de metal. Luego toma un transporte fabricado con metal para ir a trabajar con herramientas físicas o tecnológicas que son fabricadas con metal. Los alimentos que consume se procesan y se sirven con instrumentos que vienen de la minería.
Todo lo que el ser humano de hoy usa y todo lo que le genera confort y bienestar, lo ha logrado gracias a la minería.
Por alguna razón las eras en que se divide la historia están marcadas por la extracción: la Edad de Piedra, la Edad de Bronce, la Edad de Hierro. El progreso del mundo se sustenta en la minería.
No puede ser que por errores, en su mayoría cometidos por los gobiernos que no han cumplido oportunamente con la mitigación de los pasivos ambientales históricos, la minería se convierta en el patito feo de la economía.
La pésima distribución, por parte del Estado, de los recursos y beneficios recibidos de la minería, muchos de los cuales en vez de traducirse en mejoras en la calidad de vida de su gente han ido a parar a los bolsillos de políticos y funcionarios, no puede ser la excusa para cerrar los ojos y negarnos a ver los grandes beneficios de la extracción, que hoy puede hacerse de manera responsable y sin afectar al medio ambiente.
Así como todo se ha tecnificado, la minería también lo ha hecho. Hoy, mediante sistemas de flotación, se pueden procesar metales sin el uso de químicos agresivos. Hoy se puede hacer minería soterrada para evitar daños en la superficie. La minería también ha evolucionado. Se ha vuelto más amigable con el ambiente.
Que por años lo hayamos hecho mal, no quiere decir que no lo podamos hacer mejor.
Hemos permitido poner en posiciones antagónicas la producción agrícola y la minería, y no es cierto que sean excluyentes.
Se puede, en el sur, construir una matriz de producción de riqueza que las incluya a ambas. Porque, a decir verdad, sin minería no habría una agricultura próspera.
Los profetas del atraso tarde o temprano tendran que entender que negarse a la minería es negarse al futuro, al progreso y al bienestar.
Hoy los agricultores de San Juan están de huelga, pidiéndole al Estado que le pague cerca de 500 millones que le adeuda, la ecomonia de San Juan esta de rodillas. Sentémonos y hagamos los consensos necesarios para aprovechar de manera sostenible y sustentables nuestros recursos naturales, apostemos al progreso y al bienestar para todos.
Por Natanael de los Santos
