![]()
LA PALABRA CADA DÍA
VI Semana de Pascua
“Espíritu los guiará hacia la verdad plena”
Miércoles, 13 de mayo de 2026
Color: BLANCO
Primera Lectura: Hch 16,22-34
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 17,15.22–18,1
En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con Pablo cuanto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que son casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en sus monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido."
Pues eso que veneran sin conocerlo, se lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios. Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de sus poetas: "Somos estirpe suya." Por tanto, si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Dios pasa por alto aquellos tiempos de ignorancia, pero ahora manda a todos los hombres en todas partes que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre designado por él; y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos.» Al oír "resurrección de muertos" unos lo tomaban a broma, otros dijeron: «De esto te oiremos hablar en otra ocasión.» Pablo se marchó del grupo. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más. Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 148,1-2.11-12-13.14
R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria
Alaben al Señor en el cielo, alaben al Señor en lo alto. Alábenlo, todos sus ángeles; alábenlo, todos sus ejércitos. R/.
Reyes y pueblos del orbe, príncipes y jefes del mundo, los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños. R/.
Alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime. Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.
Él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo escogido. R/.
Evangelio: Jn 16,12-15
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará sobre lo que oye y les comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que les irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que toma de lo mío y se lo anunciará».
Palabra del Señor
“Espíritu los guiará hacia la verdad plena”
Hoy celebramos a Nuestra Señora de Fátima, advocación mariana nacida en Fátima en 1917, cuando tres niños afirmaron haber recibido apariciones de la Virgen María. En ellas, se transmitió un mensaje claro y siempre actual: oración constante, penitencia sincera y conversión del corazón. Con el paso del tiempo, esta devoción se ha extendido por todo el mundo y ha sido reconocida por la Iglesia, que incluso canonizó a dos de los videntes, Jacinta Marto y Francisco Marto. Fátima no es solo un recuerdo del pasado, sino una llamada viva a volver a Dios, a revisar nuestra vida y a responder con fe y obediencia, siguiendo el ejemplo de María.
La primera lectura nos presenta a Pablo de Tarso en Atenas, una ciudad marcada por la religiosidad, pero también por la confusión. Al contemplar tantos ídolos, Pablo no condena de inmediato, sino que parte de un elemento cercano a su audiencia: el altar al “dios desconocido”. Desde ahí anuncia al Dios verdadero, creador de todo, cercano y presente en la vida de cada persona. Su actitud nos enseña a evangelizar con sabiduría, dialogando con la cultura y buscando puntos de encuentro que abran el corazón a la verdad.
El Evangelio, por su parte, nos sitúa en el discurso de despedida de Jesucristo, quien promete el envío del Espíritu Santo. Jesús reconoce que los discípulos aún no pueden comprenderlo todo, pero les asegura que el Espíritu los guiará hacia la verdad plena. No hablará por cuenta propia, sino que revelará lo que viene de Dios y orientará el camino del creyente.
Así, las lecturas de hoy convergen en una misma enseñanza: no estamos solos en nuestro caminar. El mensaje de Fátima nos impulsa a la conversión; el testimonio de Pablo nos invita a anunciar con inteligencia y cercanía; y Jesús nos recuerda que el Espíritu Santo es nuestro guía permanente. En medio de dudas o desafíos, confiemos: Dios sigue hablando al corazón y conduciendo nuestra vida hacia la plenitud de la verdad.
Oración: Señor Jesús, gracias por recordarnos la presencia constante del Espíritu Santo en nuestras vidas y de la importancia de confiar en Dios en todo momento. Ayúdanos a estar abiertos y receptivos a la guía del Espíritu Santo en nuestra vida y confiar en que Él nos llevará hacia la verdad y la voluntad de Dios. Amén.
(Guía Litúrgica)
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍

