“Las personas humildes se mantienen en la verdad” (Mt 11, 28-30)

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LA PALABRA DIARIA

Jueves, XV Semana del Tiempo Ordinario

Memoria Obligatoria: San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia

Color: BLANCO

15 de julio de 2021

Primera lectura: Ex 3,13-20
Lectura del Libro del Éxodo

En aquellos días, Moisés, después de oír la voz del Señor desde la zarza ardiendo, le replicó: «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: "El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes." Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?» Dios dijo a Moisés: «"Soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: "Yo-soy me envía a ustedes."» Dios añadió: «Esto dirás a los israelitas: "el Señor Dios de sus padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a ustedes. Este es mi nombre para siempre: así me llamarán de generación en generación."
«Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: "El Señor, Dios de sus padres se me ha aparecido, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob, y me ha dicho: 'Los estoy observando y veo cómo los tratan en Egipto. He decidido sacarlos de la opresión egipcia y llevarlos al país de los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel'." Ellos te harán caso, y tú, con los ancianos de Israel, te presentarás al rey de Egipto y le dirás: "El Señor Dios de los hebreos nos ha encontrado, y nosotros tenemos que hacer un viaje de tres jornadas por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios." Yo sé que el rey de Egipto no los dejará marchar ni a la fuerza; pero yo extenderé la mano, heriré a Egipto con prodigios que haré en medio de él, y entonces los dejará marchar.»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 104,1.5.8-9.24-25.26-27
R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, den a conocer sus hazañas a los pueblos. Recuerden las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R/.
Dios hizo a su pueblo muy fecundo, más poderoso que sus enemigos. A éstos les cambió el corazón para que odiasen a su pueblo, y usaran malas artes con sus siervos. R/.
Pero envió a Moisés, su siervo, y a Aarón, su escogido, que hicieron contra ellos sus signos, prodigios en la tierra de Cam. R/.

Evangelio: Mt 11, 28-30
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor


“Las personas humildes se mantienen en la verdad” (Mt 11, 28-30)

Desde el año pasado muchas personas han estado cargando pesado. La carga parece no aligerarse y el cansancio y agobio parecen ir en crecida. La montaña de la vida parece cada día más empinada y las fuerzas para muchos se ha transformado en debilidad. Han sido tiempos de cambios bruscos, de incertidumbres persistentes y de ruidos que acarrean temor. Hoy la esperanza renace a través de las palabras de Jesús: “Carguen con mi yugo y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón y encontrarán su descanso”. Debemos ser mansos y humildes de corazón para encontrar el descanso prometido por el Hijo de Dios.
¿Pero qué significa ser mansos y humildes de corazón? La mansedumbre nos capacita para regular nuestras irritaciones, tristezas, violencias. Ser manso, pues, implica saber controlar toda cólera, enojo y arrebato que nos roba la paz. La persona mansa de corazón sabe vivir las contrariedades de la vida desde la serenidad, y desde el control de sus impulsos. Moisés, quien en su juventud era reactivo y llegó a ser agresivo, se encuentra hoy ante Dios quien le revela su nombre. Moisés ha estado aprendiendo a ser obediente a la Palabra dirigida a él. Dios se le revela como el “Yo soy el que soy”. Es el Dios que se muestra cercano, presto a cumplir sus promesas y dispuesto a siempre “estar ahí”. A pesar de todas las excusas que pondrá ante el llamado de Dios, llega a ser fuerte sin ser violento. Moisés aprenderá a despedirse de sus miedos para enfrentar el poder del Faraón.
Aligerar las cargas va de la mano con la humildad. La humildad nos conduce a la docilidad y, por tanto, a la aceptación de nuestras limitaciones y debilidades. Al encontrarnos con nosotros mismos, con nuestras sombras y luces, podremos conectar con nuestros prójimos y, de esta manera, juntos podremos, con la ayuda de Jesús, llevar nuestras pesadas cargas. Las personas humildes se mantienen en la verdad, se conocen con mayor profundidad y comprenden que la vida se aligera cuando no nos sentimos ni menos ni más que nadie. La humildad conduce a la sencillez y al servicio desinteresado hacia todos. Hoy la clave, pues, la encontramos en trabajarnos para que nuestros corazones crezcan desde la humildad y desde la mansedumbre. Moisés lo comprendió y hoy Jesús nos indica el camino hacia una vida donde la paz la recibamos aún con toda carga y agobio.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍