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La música alternativa dominicana: siete ejemplos para entender las claves de su estética sonora

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La música alternativa dominicana: siete ejemplos para entender las claves de su estética sonora

Por: Pachico Tejada.– El merengue, la bachata, la salsa y la música urbana ocupan un lugar protagónico en la escena musical dominicana. Sin embargo, más allá de estos géneros existe un universo de propuestas que experimentan con los sonidos locales y las influencias internacionales, y al que comúnmente se le conoce como música alternativa.

El término resulta impreciso para definir una escena en la que conviven múltiples estilos, desde el merengue y el dembow hasta el rock, el jazz, el rhythm and blues y la música electrónica, combinados con expresiones folclóricas como los palos, el gagá, el pri-prí y la zarandunga, entre otros. De estas mezclas surgen identidades musicales particulares, difíciles de encasillar en una sola categoría.

Letón Pé, Martox, La Marimba, Mediopicky, Gran Poder de Diosa, Papi Naranja y Concón Quemao son una muestra de esa diversidad en la que participan muchos más artistas. Sus propuestas han conectado con una comunidad de seguidores que encuentra en estos proyectos una manera distinta de experimentar la música dominicana, al margen de las fórmulas comerciales predominantes.

Pero ¿qué define realmente a la música alternativa?
Para Manuel Betances, locutor, productor de radio y gestor cultural, se trata de propuestas que mezclan géneros tradicionales dominicanos, como el merengue, la bachata, la salsa y el dembow, con elementos del folclore y sonidos foráneos, entre ellos el rock y el jazz.

“Es el conjunto de artistas que ofrecieron una alternativa a lo que ya conocíamos, pero no lo habíamos descubierto o redescubierto”, explica Betances, quien sitúa algunos de los antecedentes de estas tendencias en la década de 1970, con agrupaciones como Convite.

Letón Pe, Papi Naranja, Gran Poder de Diosa y Mediopicky.

Siete proyectos de esta escena cuentan cómo construyen sus propuestas, cuáles son sus principales influencias y de qué manera las fusiones contribuyen a definir su identidad artística.

Gran Poder de Diosa: una identidad caribeña sin fronteras
Para Eddy Núñez, vocalista de Gran Poder de Diosa, las fusiones musicales surgen, en principio, de una manera casi inconsciente. Su propuesta parte de una identidad caribeña que se ha enriquecido con distintas influencias a lo largo del tiempo.

“Expreso mi propia identidad caribeña aprendida naturalmente con otras influencias externas que he ido incorporando en el tiempo y que han marcado lo que me mueve a un sonido propio que resuena conocido, pero a la vez genuino, que va de lo ancestral a lo popular sin dejar de ser profundo”, expresa.

Entre sus referentes musicales menciona a Luis Segura, Juan Luis Guerra, Luis Días, Irka, Duluc, Fausto Rey, Raulin Rosendo y Cheché Abreu, entre otros artistas que han contribuido a dar forma a su universo sonoro.

La agrupación se completa con Fernando Soriano, en guitarra y teclados; Juan Carlos Ariza, en el bajo; Marlene Mercedes, en teclados, secuencias y voz, y Francisco A. Martínez, conocido como Boli, en la batería.

Papi Naranja: el merengue mira hacia el futuro
El trío Papi Naranja, integrado por Alfred Spin, Daniel de LaRose y Beto Carrau, apuesta por una mezcla de house, funk, merengue y elementos urbanos. Su propuesta tiene nombre propio: merengue lo-fi.

“Somos una variante del MerenHouse. Nosotros le llamamos Merengue Lo-fi”, explica Spin, vocalista principal del proyecto. Los integrantes comparten una valoración de la herencia cultural dominicana, vinculada a los sonidos que marcaron su infancia, la música que escuchaban sus padres y las experiencias compartidas con amigos. Esa conexión con sus raíces se combina con sus recorridos individuales por agrupaciones alternativas y sus exploraciones del punk, el funk y la música electrónica.

El punto de encuentro llegó cuando se trasladaron a Punta Cana y decidieron orientar sus inquietudes hacia una identidad musical propia.
“Aterrizar en lo nuestro, crear un nuevo sonido, una nueva identidad y regalarnos un merengue más futurista con historias de nuestra cotidianidad”, señala Spin al describir la dirección que tomó el proyecto.

Entre sus influencias figuran Proyecto Uno, Sandy & Papo, Ilegales, Rita Indiana, Calor Urbano, Omega, Johnny Ventura y Toño Rosario. Referentes de distintas generaciones que ayudan a entender cómo Papi Naranja conecta la tradición bailable dominicana con una estética contemporánea.

La Marimba: crear sin etiquetas
Mariela Pichardo, conocida artísticamente como La Marimba, es una de las voces femeninas destacadas de la escena alternativa dominicana. Su propuesta se caracteriza por una libertad creativa que, según explica, dificulta cualquier intento de clasificación definitiva.

“Para mí, esa libertad es uno de los propósitos principales de la creación y una de las cosas que más disfruto de ella”, comenta.

Su acercamiento al folclore tampoco respondió a una decisión previamente calculada. La incorporación de esos elementos se produjo de manera natural, a partir de la música a la que ha estado expuesta y de las experiencias que han alimentado su sensibilidad artística.

Entre sus influencias destaca al veterano músico alternativo Toné Vicioso, con quien compartió durante varios años en los proyectos Aumbata y Meturao.

“Tanto su música como la experiencia de haber compartido con él durante varios años en los proyectos Aumbata y Meturao tuvieron un impacto directo en mi lenguaje musical. Es una influencia muy fuerte que reconozco y por la que me siento muy agradecida”, afirma.

En su caso, la experimentación no busca encajar en una etiqueta, sino encontrar nuevas posibilidades expresivas a través de la música.

Martox: el sonido del pop caribeño
Desde Santiago de los Caballeros, el dúo Martox construye una propuesta que combina pop caribeño, R&B, jazz, música electrónica, bachata y merengue.

Integrado por Juan Miguel Martínez, vocalista y compositor, y Eduardo Baldera, productor musical y arreglista, el proyecto define su identidad como pop caribeño, una manera de reunir las referencias de la cultura popular dominicana con las tendencias musicales internacionales.

“Es inevitable para nosotros expresarnos sin la influencia de ambos mundos”, comenta Martínez, al explicar que la mezcla de sonidos locales y extranjeros es también una forma de expresar su propia identidad.

Juan Luis Guerra, Rita Indiana, Proyecto Uno, Chichí Peralta y El Prodigio figuran entre sus principales referentes. Sus influencias reflejan el interés del dúo por construir una sonoridad contemporánea que mantenga un vínculo reconocible con el Caribe.

Letón Pé: una identidad electropical
Para la cantautora y actriz Leticia Pelliccione, conocida como Letón Pé, combinar la música dominicana con sonidos extranjeros es una consecuencia natural de su entorno cultural. Su propuesta, que define como electropical, parte de la convivencia entre distintas tradiciones y la influencia constante de la música pop internacional.

“Vivir en República Dominicana implica crecer expuesta a una mezcla de panoramas culturales, tanto por nuestro propio antecedente multicultural como por la influencia del mundo pop que nos acompaña desde pequeños”, explica.

La artista asegura que no calcula de manera consciente cada combinación de géneros. La fusión forma parte de su manera espontánea de componer y expresarse.

“Es simplemente mi forma de crear, porque es lo que conozco, con lo que conecto y la manera en que genuinamente me surge hacer música”, sostiene.

Entre sus influencias musicales menciona a Las Chicas del Can, La Cocoband y Fernando Villalona, figuras que forman parte de la memoria sonora dominicana y que dialogan con su exploración de los sonidos electrónicos y contemporáneos.

Mediopicky: experimentar sin miedo a distorsionar
El proyecto de Pablo Alcántara, conocido como Mediopicky, lleva la experimentación a otro terreno. En su música confluyen merengue, dembow, cumbia, trap, reguetón, hyperpop y rock experimental, en una combinación que el propio artista define como una serie de experimentos sonoros.

“Mi música tiene mucha distorsión, gracias a esos años rockeros que tuve, y esa onda alternativa”, explica el productor, cantante, DJ y compositor.
Una de sus principales referencias es Luis Días, a quien atribuye una influencia determinante en su manera de acercarse a las raíces musicales dominicanas y experimentar con ellas sin temor a romper convenciones.

También destaca a Rita Indiana por su visión vanguardista, mientras que en el ámbito del rock reconoce la influencia de bandas como La Armada Roja y Toque Profundo.
En Mediopicky, los géneros no funcionan como compartimentos separados, sino como materiales que pueden transformarse, mezclarse y adquirir nuevos significados. El resultado es una propuesta que explora los límites entre lo popular y lo experimental.

Concón Quemao: palos y punk desde San Francisco de Macorís
En San Francisco de Macorís, Concón Quemao desarrolla una propuesta que une la percusión de los palos con la energía y la actitud contestataria del punk. La banda denomina su estilo Palo Punk, una combinación que parte de dos tradiciones aparentemente distantes para encontrar un lenguaje común.

“Nuestra música la definimos como Palo Punk, una sonoridad que trata de proyectar lo contundente y primario de los géneros que nos han servido de referente”, explica Vladimir García, vocalista y guitarrista del grupo.

La agrupación busca entrelazar la música de atabales, cultivada en distintas comunidades del país, con el punk clásico de The Clash y Sex Pistols, así como con el hardcore punk de Dead Kennedys, Bad Brains y Minor Threat.

Pero la propuesta no se limita a una búsqueda sonora. Para sus integrantes, la mezcla también es una forma de expresar inconformidad con la realidad social, la política y las convenciones musicales. La banda está integrada por Leonardo (Dako) Herrera: voz y atabal; Vladimir García Pantaleón, voz y guitarra; Vladimir Paula, voz y rebongó; Edwin Bautista, congas/atabal; Ramón Céspedes (El Polaco), güira; Creo Corniel, bajo, y José Luis Marmolejos, efectos y performance.

“Nuestra música es inconforme por naturaleza, inconforme de lo que pretende ser la realidad, la política, la sociedad y hasta la misma música que se está haciendo hoy día”, afirma García, y que como influencias, menciona entre otros a Luis Días (más directamente su trabajo en “Radio Macana”), Toné Vicioso, el merengue de los 90s que encabezó la Coco Band, Omega, los Paleros de la Guásumas, Enerolisa Núñez y el Grupo de Salves de Mata los Indios.

El músico explica que la necesidad de combinar sonidos dominicanos con influencias extranjeras responde a una realidad cultural interconectada, en la que internet y los medios digitales han ampliado el intercambio entre distintas escenas.

Desde esa perspectiva, la identidad musical no se construye en aislamiento, sino a partir del contacto con otras culturas, experiencias y formas de expresión.

Más que un movimiento uniforme, la música alternativa dominicana constituye un espacio de experimentación donde conviven distintas generaciones, influencias y maneras de entender la identidad.

En ese universo, la tradición no es una pieza inmóvil del pasado, sino una fuente de sonidos que puede reinterpretarse y dialogar con el presente. Y en esa búsqueda, artistas como Letón Pé, Martox, La Marimba, Mediopicky, Gran Poder de Diosa, Papi Naranja y Concón Quemao son una parte de los artistas que demuestran que la música dominicana puede mirar hacia sus raíces y, al mismo tiempo, aventurarse por caminos inesperados.