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“La felicidad se encuentra en la pobreza, en el llanto, en las persecuciones y en la limpieza del corazón”.

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“La felicidad se encuentra en la pobreza, en el llanto, en las persecuciones y en la limpieza del corazón”

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Lunes, 6 de junio del 2022

La Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia

Primera Lectura: I Re 17,1-6
Lectura del Primer Libro de los Reyes

En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab: «¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando.»
Luego el Señor le dirigió la palabra: «Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida.»
Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 120,1-2.3-4.5.7-8
R/. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra

Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R/.
No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme; no duerme ni reposa el guardián de Israel. R/.
El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. R/.
El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre. R/.

Evangelio: Mt 5, 1-12
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Estén alegres y contentos, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes».

Palabra del Señor


“La felicidad se encuentra en la pobreza, en el llanto, en las persecuciones y en la limpieza del corazón”

Iniciamos el ciclo de Elías, con sus luchas, profetismo y enfrentamientos con el poder del débil Ajab quien era manipulado por su esposa, la extranjera fenicia, Jezabel. El profeta es considerado por los cristianos como figura de Jesús debido a sus grandes luchas y persecuciones por parte del poder de su tiempo. Enfrentado a Ajab, Elías lucha por la justicia social y anuncia una sequía debido al pecado de la idolatría que se había implantado desde el pueblo. Huye y se esconde cerca de un torrente y es aquí donde recibirá la ayuda de Dios durante la hambruna y sequía que sobrevendrá.

Hoy, de igual modo, nos adentramos en el Evangelio de Mateo iniciando con el capítulo 5, el Sermón de la Montaña. Parece como una gran contradicción la de Jesús. La felicidad se encuentra en la pobreza, en el llanto, en las persecuciones y en la limpieza del corazón. Diametralmente contrario a nuestro concepto de felicidad. Hoy parece que ser feliz implica tener fama, riquezas, éxitos materiales, placeres y diversiones. Pero todo tiene sentido desde la mirada del profeta. Son los humildes de corazón, los sencillos y dependientes en las promesas del Dios de la vida los que viven la felicidad verdadera que nunca perece. No son promesas futuras sino, más bien, promesas para vivir el presente dependiendo del amor absoluto y salvífico de Dios Padre.
Los bienaventurados se saben hijos de Dios y, por ende, entregan todo por la creación de la justicia y por todos los otros valores del Reino. Esta entrega les pudiera acarrear persecuciones e injusticias. Sin embargo, la sencillez va de mano con la paz y de la misericordia y apertura al amor que nos convierte a todos en hermanos y hermanas de un mismo Dios. ¿Te sientes pobre de corazón y dependiente total del Dios de Jesús? ¿Eres feliz o te hace falta ser más bienaventurado?

(Guía Mensual)

“Anuncien a todos la alegría del Resucitado. Aleluya, aleluya” ✍

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