“Jesús es el Salvador y Dios salva a través de Él” (Mt 1, 1-16.18-23)

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LA PALABRA DIARIA

Miércoles, XXIII Semana. Tiempo ordinario

Color: BLANCO

8 de septiembre de 2021

Fiesta: Natividad de la Santísima Virgen María

Primera lectura: Miq 5,1-4a
Lectura del Profeta Miqueas

Así dice el Señor: “Pero tú, Belén de Efratá, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz.”

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 12,6ab.6cd
R/. “Desbordo de gozo con el Señor”
Porque yo confío en tu misericordia: alegra mi corazón con tu auxilio. R/.
Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. R/.

Evangelio: Mt 1,1-16.18-23
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey, David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón.
Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amos a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.”
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: “Mira: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”.

Palabra del Señor


“Jesús es el Salvador y Dios salva a través de Él” (Mt 1, 1-16.18-23)

Celebramos hoy, la fiesta de la Natividad de la Virgen María y en los Evangelios no encontramos información alguna sobre su nacimiento. Celebrar esta fiesta mariana es reconocer que Cristo ha nacido de ella y que ha sido a través de ella que hemos recibido la salvación.
En la primera lectura, el Profeta Miqueas subraya primeramente el carácter humilde y pequeño de Belén, luego anuncia la venida de un rey mesiánico que desciende de la dinastía de David y que llegará a pastorear en nombre del Señor, que va a reunir a su pueblo y será la paz para este pueblo. En el Evangelio de Mateo 2,6 se hace realidad. Se cumple esta profecía en el nacimiento de Jesús.
En ese texto del Profeta Miqueas, se nos habla del tiempo en que la madre dé a luz, una clara referencia a la madre del mesías. Ella, como madre de Dios, es para los cristianos el inicio de la salvación, por lo que la reconocemos como madre nuestra y de la Iglesia.
En el Evangelio se nos habla del nacimiento de Jesús, que nace de María, Virgen, por obra del Espíritu Santo, y Jesús entra a formar parte de la dinastía de David a través de su padre terrenal José.
En el relato bíblico vemos cómo el mensajero de Dios se le aparece a José a través del sueño y le manifiesta la voluntad divina, y le dice que su esposa concebirá un hijo por obra del Espíritu Santo, a quien él le pondrá por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados. Con estas afirmaciones se subraya el carácter de la divinidad de Jesús, como hijo de Dios.
Jesús es el Salvador y Dios salva a través de Él. Cuando en el texto bíblico, a través del profeta Isaías, se nos dice que Jesús es presencia cercana de Dios, se quiere subrayar el sentido de este acontecimiento salvífico a través de María: “He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros”.
Al celebrar esta fiesta de la Natividad de María, reconocemos su importancia y presencia en nuestras vidas y en la Iglesia. Acudimos a ella, confiados que recibiremos la salvación de su hijo, que nos señalará el camino de la esperanza como madre pendiente de sus hijos y nos mostrará a su hijo, para acrecentar nuestra fe y fidelidad a la Iglesia.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍