Aida Abu Al Rob, de 35 años, espera nerviosa y emocionada a su hermano Murad, que lleva más de 20 años encarcelado, desde la Segunda Intifada palestina. “Es muy bonito pero también muy difícil. Mi padre murió hace dos años y no puede estar aquí para recibir a mi hermano, le esperó durante tanto tiempo…”, lamenta la mujer sin poder contener las lágrimas. “No hemos dormido toda la noche, estamos muy nerviosos”, dice a elDiario.es. Su sobrina de tan sólo seis años espera también a su tío Murad, al que no conoce y, para la ocasión, viste el vestido tradicional palestino.