“Hoy se nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra misión cristiana en el mundo”

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LA PALABRA CADA DÍA

XIII Semana. Tiempo Ordinario

“Hoy se nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra misión cristiana en el mundo”

Viernes, 12 de julio del 2024

Color: VERDE

Primera Lectura: Os 14, 2-10
Lectura del Profeta Oseas

Así dice el Señor: «Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparen su discurso, vuelvan al Señor y díganle: Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano.
Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra: harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos.
¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos».

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 50, 3-4.8-9.12-13.14 y 17
R/. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.
Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. R/.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Evangelio: Mt 10, 16-23
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: «Miren que les mando como ovejas entre lobos; por eso, sean sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no se fíen de la gente, porque los entregarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas y los harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando los arresten, no se preocupen de lo que van a decir o de cómo lo dirán; en su momento se les sugerirá lo que tienen que decir; no serán ustedes que hablen, el Espíritu de su Padre hablará por ustedes.
Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. Todos los odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará.
Cuando les persigan en una ciudad, huyan a otra. Créanme, no terminarán con las ciudades de Israel antes que vuelva el Hijo del hombre».

Palabra del Señor


“Hoy se nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra misión cristiana en el mundo”

En el Evangelio de San Mateo que hoy se nos presenta, Jesús nos prepara para la misión con una advertencia clara y una promesa de acompañamiento. Nos envía como "ovejas en medio de lobos", recordándonos la necesidad de ser astutos como serpientes y sencillos como palomas. En este llamado, Jesús nos advierte sobre los desafíos y persecuciones que enfrentaremos por llevar su nombre, pero también nos asegura su presencia constante y el auxilio del Espíritu Santo, quien hablará por nosotros en momentos de necesidad. Esta invitación al discipulado, aunque desafiante, nos sumerge en la confianza de que no estamos solos; Cristo y su Espíritu nos fortalecen y guían.
El profeta Oseas, en su llamado a la conversión, nos invita a volvernos a Dios con todo nuestro corazón, recordándonos que es en nuestra fragilidad y arrepentimiento donde Dios se manifiesta con su amor y perdón. Oseas nos asegura que, al regresar a Dios, encontraremos curación, amor y prosperidad, como la lluvia que hace florecer la tierra. Este retorno no es solo un acto de contrición, sino una reorientación de nuestra vida hacia Dios, quien es fuente de toda verdad y bondad.
El Salmo 50, con su profundo clamor por misericordia y purificación, complementa perfectamente estas lecturas, mostrándonos que el camino hacia Dios pasa por el reconocimiento de nuestras faltas y la apertura de nuestro corazón a su gracia sanadora. Este salmo nos recuerda que Dios no desecha un corazón contrito y humillado, y que el sacrificio más agradable es un espíritu quebrantado que busca la redención.
Hoy se nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra misión cristiana en el mundo. Nos recuerdan que, aunque el camino del discipulado está lleno de desafíos, no debemos temer, pues la gracia de Dios nos acompaña y su Espíritu habla a través de nosotros. Nos llaman a abrazar nuestra vulnerabilidad, a reconocer nuestras debilidades y a convertirlas en la fuente de nuestro regreso a Dios. En este proceso de conversión, encontramos la verdadera alegría y la paz que solo pueden venir de vivir en armonía con la voluntad de Dios.
Que estas palabras sean un estímulo en nuestro camino de fe, animándonos a vivir con valentía y confianza el llamado a ser discípulos de Cristo, sabiendo que, en cada paso, en cada desafío, Dios está con nosotros, ofreciéndonos su misericordia y su amor incondicional.

(Guía Litúrgica)

“Que la gracia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor y la fuerza del Espíritu Santo inunden la vida de cada uno de nosotros”✍