“Hoy se nos invita a creerle a Jesús y cumplir los mandatos” (Mt 8, 28-34)

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LA PALABRA DIARIA

Miércoles, XIII Semana del Tiempo Ordinario

Feria o Memoria Libre: Santos Protomártires de la Santa Iglesia Romana

Color: VERDE o ROJO

30 de junio de 2021

Primera lectura: Gn 21,5.8-20
Lectura del libro del Génesis

Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. El chico creció, y lo destetaron. El día que destetaron a Isaac, Abrahán dio un gran banquete. Pero Sara vio que el hijo que Abrahán había tenido de Agar, la egipcia, jugaba con Isaac, y dijo a Abrahán: «Expulsa a esa criada y a su hijo, porque el hijo de esa criada no va a repartirse la herencia con mi hijo Isaac.»
Como al fin y al cabo era hijo suyo, Abrahán se llevó un gran disgusto.
Pero Dios dijo a Abrahán: «No te aflijas por el niño y la criada. Haz exactamente lo que te dice Sara, porque es Isaac quien continúa tu descendencia. Aunque también del hijo de la criada sacaré un gran pueblo, por ser descendiente tuyo.»
Abrahán madrugó, cogió pan y un odre de agua, se lo cargó a hombros a Agar y la despidió con el muchacho. Ella se marchó y fue vagando por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas; se apartó y se sentó a solas, a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: «No puedo ver morir a mi hijo.» Y se sentó aparte. El niño rompió a llorar. Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, que Dios ha oído la voz del chico, allí donde está. Levántate, toma al niño y agárralo fuerte de la mano, porque haré que sea un pueblo grande.» Dios le abrió los ojos, y divisó un pozo de agua; fue allá, llenó el odre y dio de beber al muchacho. Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 33, 7-8.10-11.12-13
R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. R/.
Todos sus santos, teman al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.
Vengan, hijos, escúchenme: les instruiré en el temor del Señor; ¿hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? R/.

Evangelio: Mt 8,28-34
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando.
Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo: «Vayan» Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Palabra del Señor


“Hoy se nos invita a creerle a Jesús y cumplir los mandatos” (Mt 8, 28-34)

Jesús llega a la orilla opuesta del lago de Genesaret, a la región de Gerasa, que es una región pagana; así lo atestigua la presencia de los cerdos, animal considerado impuro por los judíos.
En ese contexto pagano, salen al encuentro de Jesús dos endemoniados, que no tardan en reconocerle como el Hijo de Dios, ya que los demonios reconocen a Jesús, saben que es Dios. No basta conocer a Jesús porque también los demonios lo reconocen, sin embargo, no le creen. Podríamos saber todo acerca de Jesús, pero si no tenemos ese encuentro personal con Él y permanecer en Él a través del cumplimiento de su Palabra, de nada nos sirve conocerlo.
Hoy se nos invita a creerle a Jesús y cumplir los mandatos del Reino. Los demonios piden a Jesús que, si los va a expulsar, que los mande a los cerdos. Jesús accede. De igual manera el Señor nos libera de todas nuestras dolencias cuando nos ponemos en sus manos y dejamos que Él sea quien sostenga nuestra vida.

Lo verdaderamente llamativo es la actitud de los habitantes paganos del pueblo cercano. Ellos se enojan al escuchar que el Señor había liberado de los endemoniados y salen “donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.
Los cristianos debemos aprender a desprendernos de las cosas materiales y de nuestras actitudes egoístas. Muchos pensamos que somos buenos, que somos educados, pero cuando Jesús llega cerca a través de muchos hermanos, nos mostramos fríos, distantes y poco hospitalarios. No les echamos por cortesía, pero muchas veces rechazamos con el silencio, con las miradas, con nuestros pensamientos y con nuestras palabras.
Pidamos a Jesús que verdaderamente entre en nuestra vida y que su paz crezca dentro de nuestro corazón para que seamos capaces de testimoniar las grandezas del Dios-amor. Seamos portavoces de lo glorioso del mensaje del evangelio para que pueda transformar la vida de aquellos que están arruinados por el espíritu del mal: el pecado. Nunca dudemos en ayudar a los demás a transformar todo aquello que les ata, para que encuentren en Jesús la verdadera salvación, el verdadero descanso y la real esperanza.

(Guía Mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍